Sociedad

El Archivo Municipal de Crevillent recuerda el primer encendido de la Cruz de Cuaresma en 1955

Ese encendido se produjo en lo alto del campanario de la antigua parroquia de Nuestra Señora de Belén

Crevillent

Este miércoles tendrá lugar el encendido de la Cruz de la Cuaresma, una tradición que, según el Archivo Municipal, se remonta al Miércoles de Ceniza de 1955, cuando se encendió por primera vez en lo alto del campanario de la antigua parroquia de Nuestra Señora de Belén, único vestigio conservado de la primera parroquia de Nuestra Señora de Belén.

Esta primera cruz eléctrica estaba rodeada de bombillas y era “visible desde muchos kilómetros de distancia, como adelantado de nuestra invitación a visitar Crevillente en su Semana Santa,” iniciando la cuenta atrás para la llegada de la Semana Mayor crevillentina, que por entonces ya era conocida a nivel nacional, momento que aparece recogido en el periódico local Patria Chica, editado por el antiguo Patronato.

Aquel año 1955, el pregón fue pronunciado el Sábado de Pasión a través de las ondas de Radio Nacional, por D. Rafael Duyos, “enamorado soñador de nuestras tradiciones, juglar de nuestros anhelos, crevillentino como el que más,” cofrade de San Pedro Arrepentido, que este año, por primera vez, protagoniza el cartel de la Semana Santa.

Las cofradías presentaron algunas novedades como, por ejemplo, la Santa Mujer Verónica lució pendientes y sortija nuevos donados por Mariano Pérez y Carmen Galvañ, y Amelia Parres, crevillentinos ausentes de Madrid y Melilla, o Nuestro Padre Jesús Nazareno recuperó su coro para entonar bellos motetes que aún hoy conserva.

Otra de las características de la Semana Mayor era la visita de los crevillentinos ausentes que regresaban durante estos días y aprovechaban para realizar importantes donaciones para nuestra localidad, como la cofradía de Cataluña, que ese año hizo donación un aparato de rayos X destinado al antiguo Hospital.

El Domingo de Pascua por la mañana, tras la procesión y la donación de alimentos a los pobres, el Teatro Iris acogió el V Concurso de Habaneras, cuyo primer premio de 800 pesetas, corrió a cargo de la cofradía de los ausentes de Valencia.

Por la noche, las fiestas de Resurrección terminaron con una gran verbena en la Plaza de la Constitución amenizada por la banda Unión Musical, y el Lunes de Pascua, tras el gran baile, se disparó una monumental traca y bomba final, marcando así el fin de la Semana Santa.

El Archivo Municipal, encargado de custodiar la memoria e historia de los crevillentinos, conserva gran cantidad de documentación relativa a una de las fiestas declaradas de Interés Turístico Internacional, como es la Semana Santa.