Ceniza en la frente
Ana María García, escritora

La Columna Ana María García (18/02/2026) Ceniza en la frente
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Alcoy
Aquel miércoles, David salió antes de su trabajo y de vuelta a su casa pasó por delante de su parroquia. Hacía tiempo que no acudía a misa y se le ocurrió entrar. La misa vespertina estaba a punto de empezar, así que se sentó en un banco.
La mente de David voló hasta su agenda repleta de trabajo por hacer, hasta las preocupaciones que no le dejaban dormir, hasta las discusiones recientes, hasta esos rencores guardados como si fueran grandes tesoros.
De repente, sintió la mano del párroco en su frente:
- Recuerda polvo eres y en polvo te convertirás.
Mientras volvía al banco, la ceniza de su frente le recordó que todo eso que parecía urgente, indispensable… era sólo algo pasajero.
La ceniza era una invitación a ordenar el corazón. A reconocer la propia fragilidad. A dejar de vivir como si el tiempo fuera infinito. A empezar de nuevo.
Fue en ese instante cuando se dio cuenta de que no era un miércoles normal, era Miércoles de Ceniza.
El Miércoles de Ceniza no le pedía perfección, sino honestidad. No le exigía grandezas, sino conversión. Era el inicio de un camino de cuarenta días para mirar hacia dentro, para reconciliarse, para desprenderse de lo que pesa y volver a lo esencial.
La ceniza nos recuerda que debemos ser humildes y que lo más importante no son las cosas materiales, sino el amor y el bien que hacemos. Es como una señal que dice: “Quiero ser mejor”.
La Cuaresma simboliza los 40 días que Jesús pasó en el desierto, siendo un periodo de reflexión, conversión, ayuno y caridad para renovar la vida espiritual antes de la Semana Santa.




