La Societat de Festers de Ontinyent recibe el I Premi Radio Ontinyent de Festes
El presidente Ricardo Calabuig celebra el reconocimiento al trabajo colectivo y destaca la consolidación del Mig Any como antesala de las fiestas de Moros y Cristianos

Entrevista a Ricardo Calabuig. I Premi de Festes de Radio Ontinyent per a la Societat de Festes del Santissim Crist de l'Agonia.
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La Societat de Festers del Santíssim Crist de l’Agonia atraviesa uno de los momentos más significativos de su historia reciente. En pleno desarrollo del Mig Any, y apenas unos meses después de que las fiestas de Moros y Cristianos de Ontinyent fueran declaradas de Interés Turístico Internacional, la entidad ha recibido el Premio de Fiestas en la primera edición de los galardones concedidos por Radio Ontinyent Cadena SER.
Un reconocimiento que, en palabras de su presidente, Ricardo Calabuig, no es individual, sino colectivo. “Que te hagan un reconocimiento siempre es positivo, pero yo vengo como portavoz de toda la gente que trabaja durante todo el año para que las fiestas salgan adelante”, aseguró. El presidente quiso extender ese mérito a las juntas anteriores y a todas las personas que han contribuido a consolidar la fiesta tal y como hoy se conoce.
Un Mig Any con ilusión y consolidación
Más allá del premio, el foco inmediato ha estado en el Mig Any Fester, que ha dejado un balance muy satisfactorio. Calabuig calificó la valoración como “muy positiva”, no solo por los actos del último fin de semana, sino por el conjunto de actividades organizadas desde finales de enero, cuando se presentó el boletín del Mig Any.
A pesar de las inclemencias meteorológicas en algunos momentos, la programación se ha desarrollado con normalidad. El ambiente, según el presidente, ha sido el habitual de estas fechas: reencuentro, ilusión y primeras señales de que agosto se acerca. “El Mig Any es la primera piedra que nos dice que las fiestas ya están ahí. El cuerpo empieza a pedir fiesta”, explicó.
La desfilada del Mig Any se ha consolidado en los últimos años como uno de los actos más esperados por festeros y público. “Ha ido creciendo poco a poco y ahora está totalmente consolidada como uno de los actos preferidos”, afirmó.
El trabajo que no se ve
El reconocimiento recibido pone en valor una labor que, en muchas ocasiones, pasa desapercibida. Calabuig reconoció que gran parte del trabajo se realiza en la previa y no siempre es visible. “Esta semana hemos estado más relajados, pero porque el trabajo ya estaba hecho. Muchas veces no se ve todo lo que cuesta llegar hasta ahí”, señaló.
La organización de las fiestas implica reuniones constantes, planificación minuciosa y una revisión crítica permanente de cada acto. “Siempre hay cosas que mejorar. La fiesta está viva y no puede parar”, defendió el presidente, subrayando que tras cada edición se analiza lo que ha funcionado y lo que puede perfeccionarse de cara al año siguiente.
Tradición, crecimiento y necesidad de evolución
Uno de los asuntos que ha marcado el último año ha sido el debate sobre posibles cambios en la Entrada para hacerla más ágil y equilibrada. La propuesta planteada por la junta no fue aprobada en asamblea, pero el presidente insiste en que el proceso ha sido constructivo.
“Hemos dado la oportunidad al fester de manifestarse, hemos puesto datos sobre la mesa y una posible solución. Lo positivo es que el debate está abierto”, afirmó. Para Calabuig, el crecimiento de la fiesta obliga a reflexionar sobre su formato.
En apenas diez años, Ontinyent ha pasado de contar con 3.000 festeros a alcanzar los 6.000. “Es el doble. La calle es la misma y las horas pasan a la misma velocidad. Algo tendrá que cambiar para poder encajar esa realidad”, advirtió.
El equilibrio entre tradición y evolución no es sencillo. El presidente recordó que la declaración de Interés Turístico Internacional se ha logrado con el modelo actual, pero también reconoció que la buena salud de la fiesta exige adaptaciones. “Tradición y evolución no están reñidas, pero encontrar el equilibrio cuesta”, admitió.
Para este año no se prevén modificaciones en la Entrada, aunque la comisión correspondiente continúa trabajando. “Para agosto no llegamos, pero el debate sigue vivo y debemos buscar una solución lo más consensuada posible”, explicó.
La maquinaria festera ya está en marcha
Tras el Mig Any, la maquinaria festera entra en una fase decisiva. Las comparsas intensifican contrataciones, cierran detalles logísticos y ultiman preparativos. Aunque los profesionales del sector tienen experiencia y planificación, para quienes ostentan cargos festeros el proceso se vive con especial intensidad.
“Para el profesional todo está controlado, pero para quien lo vive una vez en la vida parece que nada está cerrado. Hay que confiar, porque tenemos muy buenos profesionales”, apuntó Calabuig.
Desde la propia Societat de Festers se mantiene una mirada crítica permanente para reforzar el prestigio de cada acto. Más que hablar de grandes novedades, el presidente prefiere referirse a mejoras continuas. “Intentamos analizar acto por acto y darle cada vez más nivel”, señaló.
Una entidad clave para Ontinyent
Preguntado por lo que representa la Societat de Festers para la ciudad, Calabuig fue claro: es la entidad que organiza las fiestas con mayor capacidad de convocatoria de Ontinyent. “No son las patronales, pero sí las que más gente arrastran”, afirmó.
Las fiestas de Moros y Cristianos suponen, además, una oportunidad de proyección exterior y un motor de actividad social y económica. “Por un lado, atraen a gente de fuera; por otro, son el entretenimiento y la implicación de miles de personas”, explicó.
Con agosto en el horizonte, el presidente reconoce que la visualización del próximo ciclo comienza prácticamente cuando termina el anterior. “En cuanto cerramos una edición ya estamos pensando en la siguiente, viendo qué mejorar y qué mantener”, concluyó.
El Premio de Fiestas llega, por tanto, en un momento simbólico: con una fiesta en expansión, reconocida internacionalmente y con retos de futuro sobre la mesa. Un galardón que, como insiste su presidente, pertenece a toda la familia festera de Ontinyent.




