A Vivir Benidorm
Gente
Educación

La Nucía se descubre desde las aulas

Enric Pastor guía a los escolares por el casco histórico para entender su origen, tradiciones y secretos patrimoniales

La Nucía se descubre desde las aulas

Benidorm

El casco histórico de La Nucía es mucho más que un conjunto de calles encaladas, plazas tranquilas y edificios centenarios. Es memoria viva, tradición y relato compartido. En el último programa de ‘A Vivir Benidorm’, conversamos con Enric Pastor, autor de la guía didáctica y responsable de las visitas escolares al núcleo antiguo del municipio, una iniciativa que cumple ya 23 años acercando la historia local a los más pequeños.

Pastor, jefe de prensa del Ayuntamiento nuciero, reconoce que su día a día está muy pegado a la actualidad y a los proyectos de futuro. Sin embargo, hace más de dos décadas aceptó el reto que le lanzó la Concejalía de Educación: diseñar una actividad extraescolar para que los escolares conocieran el origen y la evolución de su pueblo. Desde entonces, centenares de alumnos de Segundo de Primaria han recorrido con él el corazón histórico de La Nucía.

Descubrir que no siempre fue así

“Cuando paseamos por el centro podemos cometer el error de pensar que lo que vemos siempre fue así”, explica. Y precisamente esa es una de las claves de la actividad: romper esa percepción. A través de la guía didáctica, apoyada en los estudios del cronista oficial Miguel Guardiola y en la tradición oral recogida de mayores del municipio —incluida su propia abuela—, los niños descubren que la realidad que hoy conocen es fruto de muchos cambios.

Uno de los momentos que más sorprende al alumnado llega en el antiguo lavadero. Allí, Pastor les cuenta que hasta 1960 no había agua corriente en las casas de La Nucía. Sin grifos, sin lavadoras, sin comodidades que hoy damos por hechas. Ese dato genera un auténtico “¡wow!” entre los escolares, obligándoles a hacer un ejercicio de abstracción sobre cómo era la vida cotidiana hace apenas unas décadas.

Las fotografías antiguas incluidas en la unidad didáctica también sirven para explicar el contexto social de la época: los roles diferenciados de hombres y mujeres, las tareas domésticas, los trabajos tradicionales. Todo ello se contextualiza y se compara con la realidad actual para ayudarles a entender la evolución social.

Un pasado cultural sorprendente

Uno de los aspectos que más llama la atención es comprobar que la actividad cultural en La Nucía no es algo reciente. A principios del siglo XX ya existían infraestructuras como el Teatro Alcázar, promovido por una familia que había emigrado a Alcazarquivir (Ksar el Kebir), en Marruecos. Aquella familia construyó su vivienda —conocida popularmente como ‘El chalet’, donde hoy se ubica el Juzgado de Paz— y también un teatro de fachada amarilla que permaneció en pie hasta 2002.

La primera biblioteca del municipio también estuvo en ese entorno. Son detalles que rompen la imagen simplista de un pueblo pequeño sin actividad cultural y que ayudan a entender la inquietud social y cultural de generaciones pasadas.

Pero no todo son edificios visibles. En pleno casco antiguo se conservan cuatro hornacinas con santos que marcaban las antiguas entradas al municipio. La Nucía nació como pueblo en 1705 y, sin murallas que la protegieran, colocó estas imágenes para bendecir y proteger a la población, especialmente durante episodios como la peste del siglo XVIII.

San Vicent señalaba la entrada desde Altea; Santa Teresa, desde el campo del Planet; Sant Antonio, junto al lavadero, desde Callosa y el río; y San José, en la plaza Sant Josep, desde Polop y el valle de Guadalest. Lo más llamativo es que estas imágenes siguen hoy en casas particulares, respetadas incluso por propietarios que quizá no sean creyentes, pero que mantienen viva la tradición heredada.

Picapedreros de prestigio

La iglesia parroquial, que a muchos visitantes les parece desproporcionadamente grande, también guarda su historia. Construida a principios del siglo XVIII, no se levantó de una sola vez. En un primer momento estaba separada del campanario y su acceso principal no era el actual. La espectacular escalinata contribuye a esa sensación de monumentalidad.

En sus muros se esconde otro secreto: la tradición de los picapedreros nucieros. La cantera de piedra amarilla situada en La Serreta abasteció durante años a numerosos profesionales que adquirieron gran prestigio fuera del municipio. Fueron reclamados para trabajar en canteras de Cataluña o Murcia y participaron en obras emblemáticas de la provincia.

Entre ellas, la fachada del Teatro Principal de Alicante y las escaleras del Instituto Jorge Juan, dos iconos patrimoniales realizados con la maestría de aquellos artesanos nucieros.

Un recorrido vivo y en evolución

La visita escolar no es estática. Con la próxima apertura del Museo Etnológico y de la Festa, ubicado en la plaza dentro del itinerario habitual, la guía didáctica se actualizará para incorporar este nuevo recurso. Será una herramienta más para profundizar en la identidad local.

De hecho, la actividad tiene tanto atractivo que trasciende el ámbito escolar. Pastor recuerda la anécdota de un matrimonio de Ciutadella (Menorca) que, al encontrarse con uno de los grupos, decidió sumarse a la visita y participar activamente, formulando preguntas como un alumno más.

Y el futuro promete añadir aún más interés. El casco antiguo está atravesado por una galería subterránea construida para llevar agua a Benidorm, desde Porvilla hasta la Favara. Su puesta en valor formará parte de la Ruta del Agua y permitirá unir patrimonio, cultura y una dosis de aventura.

En definitiva, estas visitas demuestran que conocer el pasado no es un ejercicio nostálgico, sino una herramienta para comprender el presente y construir el futuro. Porque, como queda claro en esta conversación en ‘A Vivir Benidorm’, el casco histórico de La Nucía no solo se recorre: se descubre, se interpreta y, sobre todo, se vive.

Nico Van Looy

Director de SER Deportivos Benidorm