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Nuestras fábricas: Blas Amat, la fábrica que ayudó a industrializar Elda

Una de las primeras grandes industrias mecanizadas que hubo en la ciudad

Blas Amat, la fábrica que ayudó a industrializar Elda

Elda

A finales del siglo XIX, en plena expansión del calzado como motor económico local, el industrial Blas Amat levantó en Elda una de las primeras fábricas mecanizadas de la ciudad. Fundada en 1897, su empresa nació en un momento en el que la localidad ya había iniciado su proceso de industrialización décadas atrás, pero aún estaba consolidando una generación estable de trabajadores especializados.

La fábrica se ubicaba en un entonces semidescampado que hoy conecta el entorno de la iglesia de Santa Ana con la calle Nueva, en el actual tramo de Ortega y Gasset.

El investigador José María Amat subraya la importancia histórica de esta industria pese a que no haya dejado demasiada huella documental. “Fue una de las primeras grandes industrias mecanizadas que hubo en la ciudad, en la misma línea que otras fábricas del final del siglo XIX”, explica. Aunque no se ha podido localizar la marca comercial con la que operaba, sí se ha confirmado el nombre de su propietario y la relevancia que alcanzó en su momento a través de publicaciones de la época.

La fábrica evolucionó rápidamente desde un modelo casi artesanal hacia una estructura mecanizada. Incorporó motores alimentados por gas pobre para evitar los frecuentes cortes eléctricos de los primeros años del suministro en Elda. “El motor central estaba siempre en movimiento y, mediante poleas y correas de madera, transmitía la energía a cada máquina. Era un ruido constante durante jornadas de diez y doce horas”, detalla Amat. Con una plantilla que llegó a situarse entre 150 y 180 trabajadores, la producción alcanzaba los 300 pares diarios, principalmente calzado femenino, aunque también infantil y de caballero, con ventas en la península, Canarias y el norte de África.

Tras el fallecimiento de Blas Amat, la empresa pasó a denominarse Viuda de Blas Amat, siguiendo una práctica habitual en la época. La prensa local llegó a afirmar que la fábrica “honraba a la ciudad de Elda”, contribuyendo al crédito y prestigio que el municipio alcanzó en el sector del calzado dentro y fuera de España.