Carmen Sánchez Brufal: "No podemos ser solo asociaciones para mendigar, debemos ser reivindicativas y tener autoorganización"
La presidenta de UnirAlacant y el catedrático José Ramón Navarro Vera llaman a la implicación ciudadana en las decisiones municipales y recuerdan los logros de plataformas vecinales en la Alicante actual
El activismo ciudadano en tiempos de transformación: diagnóstico y desafíos para Alicante, con Carmen Sánchez Brufal y José Ramón Navarro Vera
Alicante
¿Dónde está y cuál es el futuro del movimiento ciudadano en Alicante?
La pregunta protagonista del debate en la Sede Universitaria Ciudad de Alicante con Carmen Sánchez Brufal, presidenta de la asociación UnirAlacant, y el sociólogo Carlos Gómez Gil, profesor de la UA, sobre “El activismo ciudadano en tiempos de transformación”, llama a reflexionar sobre la implicación que han de tener los propios vecinos en el modelo de ciudad.
Sánchez Brufal y el moderador del encuentro, José Ramón Navarro, han explicado en Hoy por Hoy Alicante cómo las ciudades con tejido asociativo fuerte son las que más progresan. Y han recordado la fuerza de movimientos ciudadanos que en Alicante lograron parar actuaciones como la PIC en Rabasa, evitar tapar el castillo gracias a 'Salvem el Benacantil', las fábricas de macrodepósitos de biodiésel, con la 'Plataforma por un Puerto Sostenible', o eliminar próximamente las vías del tren, con 'Variante de Torrellano Ya!'.
Ambos han destacado cómo el movimiento ciudadano ha sido siempre fundamental en la lucha por la democracia y las libertades. En los años 70, los problemas del barrio no eran ya acción del ayuntamiento, "el sistema político había tocado fondo, con el franquismo moribundo, y ese espacio social no está en ningún texto sobre la democracia", explica Navarro Vera. Con la democracia, reflexiona, ese espacio se hizo "muy goloso para los partidos" y también el invisibilizarlo, controlarlo.
Por su parte, Carmen Sánchez Brufal, que fue concejal socialista en Alicante, explica que tuvo la gran oportunidad de ver el sistema por dentro, los partidos, la administración, las presiones, y "cómo te toman el pelo mientras te crees que te escuchan".
Dice que Alicante está edificada sobre diez barrancos y una bolsa de agua, pero "no es solo votar". La participación política, dice, es también mediante la participación directa de la ciudadanía, de una comunidad construida sobre unos principios generales, ser ciudadanos "no es dedicarnos a pedir, a mendigar". Y lamenta también que se pierda mucho capital humano, con todas esas personas que una vez dejan su puesto en la política no vuelven a encabezar reivindicaciones en la calle. Por eso, hay que hacer también una reflexión sobre las patologías, sobre por qué los movimientos terminan rompiéndose. Menciona que la sociedad civil en EE.UU está organizada y "está logrando poner freno al autoritarismo, y aquí nos vienen diciendo que no servimos".
Otro problema es que los ayuntamientos no escuchan, aseveran.
"La ciudad nos interpela y tenemos que dar respuestas", añade Navarro, pero "hay que distinguir entre vecino y ciudadano". Hay distintas formas de canalizar la participación, también de arriba a abajo, "pero aquí no se reúnen ni los consejos consultivos", dicen. Por eso "también nos tenemos que organizar nosotros mismos".
Navarro Vera llama la atención también sobre la relación del poder con el movimiento ciudadano. Con los debates sobre el Plan General de Ordenación Urbana de Alicante vio la debilidad de los ciudadanos, explica, cayendo en utilizar el mismo lenguaje tecnocrático que usan los urbanistas. Palabras como "verde, sostenible, compacta, policéntrica"... se han hecho recurrentes, cuando "hay que tener un lenguaje propio para contraponerlo", dice. "No hay que ponerse el traje del urbanista o del arquitecto",