Elda nombrará a Andrés Molina y Mari Carmen Segura como “Hijos Predilectos”
La propuesta, respaldada por unanimidad por la Corporación Municipal, reconoce su trayectoria social y cultural en la ciudad

El alcalde de Elda, Rubén Alfaro, ya les ha comunicado personalmente la decisión / Ayuntamiento de Elda

Elda
La Junta de Portavoces del Ayuntamiento de Elda ha acordado iniciar el procedimiento para conceder el título de “Hijos Predilectos” de la ciudad a Andrés Molina Giménez y Mari Carmen Segura Almodóvar. El alcalde, Rubén Alfaro, ya les ha comunicado personalmente esta decisión, que será elevada al Pleno y que cuenta con el respaldo unánime de todos los grupos municipales. La distinción reconoce su trayectoria y su contribución social, cultural y humana al municipio durante las últimas décadas.
En el ámbito social, Andrés Molina ha desarrollado una labor destacada como presidente de la Asociación para la Integración Sociolaboral de Personas con Discapacidad Física y Sensorial (AMFI). Desde esta entidad ha impulsado convenios municipales relacionados con la accesibilidad y la gestión de infraestructuras como los Salones Princesa y diversos aparcamientos públicos que superan las 5.000 plazas.
Entre los logros que se le atribuyen figuran la creación de 40 empleos para personas con discapacidad y la puesta en marcha de un Centro de Atención Temprana para menores de 0 a 6 años, consolidándose como una figura de referencia en la integración y la igualdad de oportunidades en la comarca.
Por su parte, Mari Carmen Segura ha mantenido una amplia trayectoria musical y social en Elda. Pianista y directora, fundó en 1998 el coro de los Santos Patronos y actualmente dirige la Coral Santos Patronos de Elda, además de ejercer la dirección general de la Orquesta de Cámara “Ciudad de Elda” y haber estado al frente de la Orquesta Sinfónica del Teatro Castelar en conciertos emblemáticos.
Fue la primera mujer en dirigir el pasodoble “Idella” y ha acompañado al piano a destacadas voces líricas como Ana María Sánchez. Su compromiso con la vida parroquial y cultural fue reconocido en 2022 con la insignia “Pro Ecclesia Diocesana”.




