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Nuevo incendio interno en Vox: dimite la número dos del partido en l’Alfàs del Pi

María José Fuster señala al portavoz municipal, Manuel Saz, y acusa a la dirección del partido de mirar hacia otro lado ante un clima de hostilidad

Mª José Fuster, en el centro, junto a Manuel Sanz (derecha) en un pleno de l'Alfàs del Pi / Usuario

Benidorm

La crisis interna de Vox en l’Alfàs del Pi ha estallado públicamente. Allí, María José Fuster, hasta ahora número dos del grupo municipal de la formación de ultraderecha en el Ayuntamiento, ha presentado su dimisión “irrevocable” como concejala y ha abandonado también sus responsabilidades orgánicas dentro del partido. Lo hace, según sus propias palabras, “desde la serenidad y con profunda tristeza”, pero tras denunciar una situación que asegura ha puesto en riesgo su salud y su dignidad.

En un comunicado remitido a los medios, Fuster responsabiliza directamente al portavoz del grupo municipal, Manuel Saz, del deterioro de la convivencia interna y de un clima que describe como “hostil” y “sostenido en el tiempo”. La ya exedil afirma que durante el verano de 2025 asumió en solitario durante tres meses la representación institucional del grupo, defendiendo, según explica, a los votantes de su formación mientras su compañero no ejercía esa labor con normalidad debido a unas ausencias que generaron una situación que “lamentablemente, lejos de arreglarse se ha agravado, llegando a extremos de descalificación personal y ruptura total de la colegialidad”.

Descalificaciones y menosprecio

Entre los motivos que han precipitado su marcha, Fuster denuncia descalificaciones personales y profesionales. En su relato, asegura que el portavoz llegó a atribuir sus intervenciones y opiniones a una supuesta “Inteligencia Artificial”, con la intención de desacreditar su trabajo público, y que calificó de “paripé” su labor en las Comisiones Informativas.

Más allá de la anécdota, la exconcejal dibuja un escenario de menosprecio constante hacia su dedicación institucional. Un contexto que, a su juicio, desvirtúa el compromiso público y la responsabilidad que conlleva ocupar un acta en el Ayuntamiento.

Impacto en la salud

La segunda razón que esgrime es de carácter personal y sanitario. Fuster sostiene que el clima de tensión permanente ha derivado en un cuadro de ansiedad que ha afectado gravemente a su bienestar emocional. En su escrito es tajante: “Ningún cargo público justifica el coste de perder la paz mental”.

La edil habla abiertamente de acoso laboral y moral dentro del propio grupo municipal, una acusación de enorme gravedad que evidencia una fractura profunda en el seno de la formación de extrema derecha en el municipio. Su salida vuelve a poner el foco sobre las dinámicas internas de un partido que en diferentes territorios ha protagonizado episodios de crisis y enfrentamientos orgánicos.

Fuster también apela al respeto institucional como argumento para abandonar el acta. Según sostiene, no quiere ser cómplice de prácticas políticas que considera irresponsables, como ausencias injustificadas en debates de especial relevancia para la ciudadanía, entre ellos el de los Presupuestos Municipales.

En su comunicado, deja entrever que la falta de rendición de cuentas ante los votantes ha sido otro elemento determinante en su decisión. La exconcejal defiende que la representación pública exige presencia, trabajo y coherencia, y desliza que estos principios no se estaban cumpliendo dentro de su propio grupo.

Silencio de la dirección

Uno de los aspectos más llamativos de su denuncia es la referencia a la falta de amparo por parte de la estructura orgánica del partido. Fuster afirma que trasladó la situación a instancias superiores desde el mes de diciembre, solicitando mediación ante el conflicto interno. Sin embargo, asegura que la única respuesta fue el “silencio” y la apertura de un expediente en la comisión de garantías que, según indica, sigue sin resolverse.

La exedil interpreta esa inacción como una forma de desprotección que la dejó aislada frente a lo que define como un comportamiento reiterado de hostilidad. Un relato que cuestiona no solo el liderazgo local, sino también la capacidad de la organización para gestionar conflictos internos con transparencia y equidad.

Como último argumento, Fuster apela a la coherencia ética. Afirma que decidió dar el paso a la política con la voluntad de servir a sus vecinos desde la verdad y la transparencia, y que permanecer en el cargo en estas circunstancias supondría validar actitudes que considera incompatibles con esos valores.

En la parte final de su comunicado, la ya exconcejal agradece el apoyo de los vecinos de l’Alfàs del Pi que confiaron en ella en las urnas. Subraya que su renuncia pretende ser, precisamente, un gesto de respeto hacia quienes esperaban una representación centrada en el interés general y no condicionada por luchas internas.

También dedica palabras de reconocimiento al personal técnico y administrativo del Ayuntamiento, destacando su profesionalidad y su trato humano durante su etapa en la Corporación. Asimismo, extiende su agradecimiento al resto de grupos políticos municipales, con cuyos representantes, “pese a las diferencias ideológicas”, asegura haber mantenido una relación de respeto institucional.

Nico Van Looy

Director de SER Deportivos Benidorm