Raquel Díaz: “Las fiestas de Moros y Cristianos de Ontinyent tienen una salud fantástica y cada vez se suma más gente joven”
La Primer Tro de los Gusmans destaca el crecimiento de la comparsa, el papel de las nuevas generaciones y la unión entre cargos en un año festero que vive con “más madurez y responsabilidad” que en su primera etapa
Entrevista a Raquel Díaz, Primer Tro de la comparsa Gusmans en 2026
Las fiestas de Moros y Cristianos de Ontinyent siguen consolidándose como uno de los grandes referentes festivos de la Comunitat Valenciana. En este contexto, cada año adquieren protagonismo las personas que, desde dentro de las comparsas, trabajan para mantener viva la tradición y reforzar el espíritu festero.
Es el caso de Raquel Díaz, Primer Tro de la comparsa Gusmans en 2026, que afronta este cargo con una mezcla de responsabilidad, ilusión y experiencia. Díaz ya fue la primera mujer en ocupar este puesto dentro de la comparsa en 2002 y ahora, más de dos décadas después, vuelve a asumirlo en un momento muy diferente tanto para ella como para la propia fiesta.
“Lo estoy viviendo de una forma totalmente distinta”, explica. “Cuando fui Primer Tro en 2002 era muy joven; ahora lo afronto con mucha más madurez y siendo más consciente del trabajo que hay detrás”.
Una comparsa con más de cuatro décadas de historia
La comparsa Gusmans nació en 1979 y, aunque dentro de la historia de las fiestas de Ontinyent puede considerarse relativamente joven, ha experimentado una evolución constante.
Desde sus primeros años, con un traje de gala que combinaba el blanco y el azul, la comparsa ha ido adaptando su estética y su identidad con el paso del tiempo. En 1986 se renovó completamente la vestimenta, en 1994 se rediseñó el segundo traje y en 2009 se creó el actual traje de gala que mantiene los colores rojo y blanco.
Pero más allá de la evolución estética, la comparsa ha vivido un crecimiento significativo en número de miembros. Si a finales de los años noventa contaba con apenas dos escuadras, hoy supera ampliamente el centenar de integrantes.
“Cuando yo entré en 1998 éramos unas treinta o treinta y cinco personas”, recuerda Díaz. “Ahora somos 162. La comparsa ha crecido muchísimo”.
La primera mujer en liderar la comparsa
La trayectoria festera de Raquel Díaz dentro de los Gusmans está marcada por varios hitos. Fue la primera mujer que entró en la comparsa como miembro de pleno derecho y también la primera en ocupar el cargo de Primer Tro.
Después de aquella etapa inicial, la vida personal y familiar le llevó a tomarse algunos descansos, aunque siempre ha mantenido el vínculo con la comparsa. “La vida te atropella”, comenta con naturalidad, recordando los años en los que priorizó su familia.
Su regreso activo llegó en 2013, coincidiendo con la capitanía de su compañero Sergio Pla. Desde entonces ha seguido vinculada a la comparsa hasta asumir de nuevo la responsabilidad de dirigirla en 2026.
“En la rotación le tocaba a mi escuadra y nadie se animaba. Yo tenía la espinita de volver a ser Primer Tro, porque cuando lo fui era muy joven. Así que decidí dar el paso”.
El papel del Primer Tro y la intensidad del año festero
El cargo de Primer Tro implica coordinar la vida interna de la comparsa durante todo el año festero. Desde la organización de actos hasta la representación institucional, pasando por la dinamización de la convivencia entre los miembros.
Para Díaz, el ritmo actual de las fiestas es mucho más intenso que hace dos décadas. “Ahora es un no parar”, asegura. “Hay actos continuamente y los fines de semana casi siempre estamos juntos”.
Pese al esfuerzo que supone, la Primer Tro lo vive como una experiencia enriquecedora. “Cuando pasa un fin de semana en el que no nos vemos, ya tenemos ganas de juntarnos otra vez. Eso demuestra lo unido que está el grupo”.
La unión entre los cargos de 2026
Uno de los aspectos que más destaca Raquel Díaz de este año festero es la relación entre los diferentes cargos de las comparsas.
Según explica, la convivencia ha generado una complicidad muy especial entre ellos. “Es como si nos conociéramos de toda la vida”, afirma. “No hemos tenido vergüenza desde el principio y estamos muy unidos”.
Las cenas, reuniones y encuentros informales han reforzado ese vínculo. “Estamos esperando que llegue el jueves para juntarnos a cenar, hablar y reír. Es una experiencia muy bonita”.
Juventud y relevo generacional en la fiesta
Uno de los debates recurrentes en muchas fiestas tradicionales es el relevo generacional. En el caso de Ontinyent, Díaz se muestra optimista.
“La fiesta tiene una salud fantástica”, afirma con rotundidad. “Hay muchísima gente joven que se está apuntando a las comparsas”.
En el caso concreto de los Gusmans, en los últimos años se han creado varias nuevas escuadras formadas por jóvenes y adolescentes. “Hace dos años se formaron tres escuadras nuevas y este año otras dos”, explica.
Este fenómeno demuestra que las fiestas siguen despertando interés entre las nuevas generaciones, algo que para Díaz es clave para garantizar su continuidad.
Más allá de la Semana Grande
Aunque los actos más conocidos se concentran en la Semana Grande de las fiestas, la vida de una comparsa se desarrolla durante todo el año.
Por ello, uno de los objetivos de Raquel Díaz como Primer Tro es fomentar la participación en las actividades internas de la comparsa.
“Me gustaría que la gente se implicara más en los actos que hacemos durante el año”, señala. “No solo está el Mig Any o la Semana Grande. También hay cenas de fin de mes, comidas de hermandad y muchos momentos donde realmente se vive la comparsa”.
Para ella, esos espacios de convivencia son fundamentales para mantener el espíritu festero y fortalecer los lazos entre los miembros.
La emoción de la Entrada
Cuando se le pregunta por el momento que espera con más ilusión de la Semana Grande, Raquel Díaz no duda.
“La Entrada”, responde con una sonrisa.
Aunque reconoce que vive con intensidad muchos actos, ese desfile es para ella uno de los momentos más emocionantes de las fiestas.
Un deseo para el año festero 2026
A pocos meses de los días grandes de las fiestas de Moros y Cristianos de Ontinyent, la Primer Tro de los Gusmans tiene claro cuál es su mayor deseo.
“Me gustaría que se viera el trabajo y el esfuerzo que estoy haciendo”, explica. “Pero sobre todo quiero ver que mi comparsa tiene ilusión y que disfruta”.
Para Díaz, ese es el verdadero objetivo de cualquier cargo festero: lograr que la comparsa viva la fiesta con entusiasmo.
“Un Primer Tro no es solo una figura pública que acude a actos. También tiene que estar pendiente de que la comparsa funcione y de que todos lo pasen bien”, concluye.
Con más de cuatro décadas de historia a sus espaldas y un crecimiento constante en número de miembros, la comparsa Gusmans afronta este 2026 con energía renovada. Y lo hace bajo el liderazgo de una festera que conoce bien el camino recorrido y que ahora quiere seguir construyendo el futuro de la comparsa.