De Xàtiva a Bolivia: dos artesanas que demuestran que la solidaridad también cambia vidas
El proyecto “Ser dona al sud” del Fons Valencià per la Solidaritat acerca a la Comunitat Valenciana el testimonio de mujeres bolivianas que han logrado impulsar sus negocios y mejorar la vida de sus familias

Entrevista "Ser dona al sud" en "Hoy por Hoy Xàtiva y Comarcas"
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Xàtiva y Comarcas
Xàtiva ha sido una de las paradas de la 21ª edición del proyecto “Ser dona al sud”, una iniciativa del Fons Valencià per la Solidaritat que acerca a la ciudadanía valenciana la realidad de las mujeres de los países del sur.
En esta ocasión, dos artesanas de Bolivia, Carmen Lizett Roca Ybañez y Lorenza Agustina Poichee Banegas, han compartido en primera persona cómo los proyectos de cooperación internacional han cambiado el rumbo de sus vidas y las de sus comunidades.
Un proyecto que impulsa el emprendimiento femenino
El proyecto “Ser dona al sud” se organiza cada año en torno al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, con el objetivo de dar a conocer la realidad de las mujeres de países empobrecidos y mostrar cómo la cooperación municipalista puede contribuir a mejorar sus condiciones de vida.
En esta edición, la delegación procede de la región boliviana de la Chiquitanía, donde el Fons desarrolla el proyecto “Fortalecimiento de emprendimientos turísticos liderados por mujeres en Bolivia”. La iniciativa ha ayudado a más de 600 mujeres a crear o consolidar negocios vinculados al turismo y la artesanía.
La presidenta del Fons, Xelo Angulo, destacó que esta iniciativa permite comprobar “el impacto real que tiene la cooperación internacional en la vida de las personas” y subrayó que este tipo de experiencias recuerdan que la solidaridad sigue siendo un valor necesario en un mundo cada vez más polarizado.
Historias de superación desde Bolivia
Una de las protagonistas es Carmen Roca, artesana que trabaja el crochet, el bordado y la bisutería con semillas naturales que aprendió de sus antepasados. También Lorenza Poichee, artesana de cerámica tradicional y miembro de la ruta turística Manos Chiquitanas, destacó que esta iniciativa ha supuesto “un antes y un después” en su comunidad. Según explicó, gracias a los ingresos generados por su trabajo muchas familias pueden garantizar la educación y la salud de sus hijos.
Por su parte, la técnica del CEPAD Andrea Vera subrayó que el proyecto no solo genera oportunidades económicas, sino que también refuerza el liderazgo de las mujeres. “Al principio muchas son tímidas, pero ver cómo crecen y cuentan su historia delante de otras personas es una de las mayores satisfacciones”, afirmó.




