El sexto foco de enfermedad de Newcastle en España se detecta en una granja avícola de Terrateig
El brote afecta a una nave con unas 27.000 gallinas ponedoras y ha obligado a activar medidas sanitarias y una zona de restricción de diez kilómetros con 21 explotaciones bajo vigilancia en la Vall d’Albaida

Inma Ibor explica las medidas tras detectarse un foco de enfermedad de Newcastle en una granja de Terrateig
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Terrateig (La Vall d'Albaida)
Las autoridades veterinarias de la Comunitat Valenciana han confirmado un foco de enfermedad de Newcastle en una granja de gallinas ponedoras situada en el municipio de Terrateig, en la comarca de la Vall d’Albaida. Se trata del sexto foco detectado en España durante la actual temporada.
La explotación se encuentra dentro del radio de vigilancia de diez kilómetros establecido tras los brotes detectados el pasado mes de diciembre en la zona, cuyas medidas sanitarias habían sido levantadas en febrero tras darse por controlada la situación. La sospecha surgió al detectarse una mortalidad muy baja en una de las naves de la granja, lo que llevó a los responsables de la explotación a avisar al veterinario y trasladar la incidencia a las autoridades sanitarias.
La subdirectora de Agricultura y Ganadería de la Generalitat Valenciana, Inma Ibor, explicó que la enfermedad de Newcastle es una patología vírica que afecta principalmente al sistema respiratorio de las aves. “Es una enfermedad causada por un virus que, según la cepa, puede provocar cuadros muy agresivos, con síntomas graves, alta mortalidad en los animales y una caída importante en la producción”, señaló.
Las muestras recogidas por los Servicios Veterinarios Oficiales de la Generalitat fueron enviadas al Laboratorio Central de Veterinaria de Algete, el laboratorio nacional de referencia para esta enfermedad en España. Allí se confirmó mediante pruebas PCR la presencia de una cepa velogénica del virus, una de las variantes más virulentas.
El brote afecta a una única nave con unas 27.000 gallinas
La explotación cuenta con cinco naves dedicadas a la cría de gallinas ponedoras, pero el foco se ha localizado únicamente en una de ellas. Esa nave ha sido considerada una unidad epidemiológica independiente, lo que permite aplicar las medidas sanitarias de forma localizada.
En esa instalación se encontraban unas 27.000 gallinas de 23 semanas de edad, las más jóvenes de la explotación. Según explicó Ibor, “la granja tiene varias naves, pero el problema se ha detectado solo en una de ellas, que es donde se alojan unas 27.000 gallinas ponedoras”.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es que las aves estaban correctamente vacunadas, incluso con cuatro dosis administradas. Sin embargo, la subdirectora recordó que la vacunación no siempre impide que el virus llegue a las explotaciones.
“Que los animales estén vacunados no significa que el virus no pueda entrar”, explicó. “Puede ocurrir que la vacuna no proteja frente a determinados genotipos del virus, o que haya otros factores como errores en la aplicación de la vacuna, interferencias con otras vacunaciones o una presión de infección muy alta”.
Además, señaló que el contagio también puede producirse por otras vías externas. “El virus puede introducirse a través de aves silvestres infectadas, de personas o incluso de equipos y materiales contaminados que entran en la granja”, indicó. En estos momentos, el origen del brote continúa en estudio.
Restricciones sanitarias en la zona y tranquilidad para los consumidores
Tras confirmarse la sospecha, los Servicios Veterinarios Oficiales activaron de inmediato el protocolo sanitario establecido en la normativa europea. La primera medida fue la inmovilización de la explotación para evitar cualquier movimiento que pudiera favorecer la propagación del virus.
Además, se ha iniciado una investigación epidemiológica para intentar determinar el origen de la infección y detectar posibles explotaciones en riesgo. Paralelamente se está realizando el vacío sanitario en la nave afectada, así como la destrucción de cadáveres, pienso y otros materiales que pudieran actuar como vectores del virus.
También se ha establecido una zona de restricción alrededor de la granja. En el radio de tres kilómetros no hay explotaciones comerciales avícolas, mientras que entre los tres y los diez kilómetros hay un total de 21 granjas que deberán cumplir medidas sanitarias específicas y restricciones en los movimientos.
Estas medidas implican limitaciones para los productores de la zona mientras dure la alerta sanitaria. “Las explotaciones que se encuentran dentro de la zona de restricción deben cumplir controles sanitarios y restricciones en los movimientos de animales y materiales hasta que la situación quede completamente resuelta”, explicó Ibor.
Pese a ello, desde la administración se insiste en transmitir tranquilidad a la población. La responsable autonómica recordó que el riesgo para las personas es mínimo y que el consumo de productos avícolas es completamente seguro.
“La enfermedad puede considerarse técnicamente una zoonosis, pero no se transmite entre personas y, en caso de afectar a alguien, suele provocar únicamente síntomas muy leves, como una conjuntivitis”, afirmó.
En este sentido, insistió en que no existe riesgo a través de la alimentación. “Ni los huevos ni la carne transmiten la enfermedad, por lo que los consumidores pueden estar tranquilos porque los alimentos siguen siendo totalmente seguros”, subrayó.
Desde el Ministerio de Agricultura y la Generalitat Valenciana se recomienda reforzar las medidas de profilaxis sanitaria en las explotaciones avícolas, especialmente la vacunación y las medidas de bioseguridad destinadas a evitar el contacto con aves silvestres. También se insiste en la importancia de mantener la vigilancia en las granjas y comunicar inmediatamente cualquier sospecha a los servicios veterinarios oficiales.




