El compositor ontinyentí José Conejero, finalista en los European International Music Awards por su trabajo en videojuegos
El músico de Ontinyent, especializado en bandas sonoras para proyectos audiovisuales, acumula reconocimientos internacionales mientras trabaja en la música de varios videojuegos y un documental

Entrevista a José Conejero. Finalista en los European International Music Awards por su trabajo en videojuegos
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La música forma parte esencial de muchas experiencias audiovisuales. Está presente en el cine, en las series y, cada vez con más protagonismo, en los videojuegos, donde se ha convertido en un elemento clave para construir atmósferas, marcar el ritmo de la acción o acompañar emocionalmente al jugador.
En este ámbito trabaja el compositor ontinyentí José Conejero, que poco a poco empieza a abrirse camino en la industria internacional de la música para videojuegos. Su trabajo acaba de recibir nuevos reconocimientos que refuerzan su trayectoria en este sector.
Conejero es finalista en los European International Music Awards, unos premios cuyo resultado se conocerá en los próximos días. Además, recientemente ha obtenido la medalla de bronce en los Global Music Awards, un certamen internacional que reconoce composiciones musicales en diferentes disciplinas audiovisuales.
Actualmente participa en varios proyectos dentro del mundo del videojuego independiente. Entre ellos destaca la banda sonora de “Catalepsy”, desarrollada por el estudio Iberante, así como el trabajo musical para “Noah”, un videojuego en el que colabora con el estudio gallego Voltaje Estudio. A estos proyectos se suma también la composición de la música para un documental dirigido por Antonio Aracil.
La música como parte esencial de la narrativa en los videojuegos
Para José Conejero, la música en los videojuegos ha evolucionado mucho en los últimos años hasta convertirse en un elemento fundamental para contar historias dentro de una experiencia interactiva.
Según explica, componer para videojuegos es muy diferente a hacerlo para cine. “Es una historia completamente distinta. Cuando llega el momento de escribir la música te preguntas qué vas a transmitir con ella y cómo vas a representar al personaje”, comenta.
En su opinión, la banda sonora debe ayudar al jugador a comprender el universo del juego. “La música tiene que crear una atmósfera y también representar al personaje. Lo que estás escuchando debe ayudarte a entender lo que estás viendo”, señala.
Un camino que comenzó casi por casualidad
El compositor ontinyentí llegó al mundo de los videojuegos después de iniciar su carrera musical en proyectos relacionados con el cine.
Uno de sus primeros trabajos fue la creación de la banda sonora para un tráiler cinematográfico. Aquella pieza terminaría abriéndole puertas inesperadas. “Escribí la música para un tráiler y esa composición ganó un premio en los Academia Music Awards, además de una nominación a artista del año”, recuerda.
A partir de ese momento comenzaron a surgir nuevas oportunidades, aunque también descubrió lo competitivo que puede llegar a ser el sector audiovisual.
“Al ver cómo funciona el mundo del cine decidí probar en el ámbito de los videojuegos”, explica. Tras investigar diferentes plataformas donde estudios independientes buscaban colaboradores, envió su portafolio a varios equipos de desarrollo.
Después de numerosos correos, finalmente llegó una respuesta que marcaría el inicio de su trayectoria en este campo. “Mandé varios correos con mi trabajo y uno contestó. A partir de ahí empezó toda la aventura”, explica.
Componer música con letras y fórmulas matemáticas
Uno de los aspectos más curiosos del proceso creativo de José Conejero es la manera en la que construye algunas de sus melodías.
En la banda sonora del videojuego Catalepsy, por ejemplo, la melodía principal está directamente relacionada con el propio título del juego. Cada nota musical corresponde a una letra del nombre.
El compositor explica que utiliza operaciones matemáticas para traducir esas letras en notas musicales. “Cada letra tiene un número en el alfabeto y a partir de ahí se hacen cálculos para transformarlo en una nota dentro de la escala musical”, explica.
Aunque el proceso pueda parecer complejo, el resultado final busca siempre una musicalidad natural. Después de realizar esos cálculos, el compositor adapta la melodía para que tenga coherencia y funcione dentro de la banda sonora.
Bandas sonoras que acompañan al jugador sin detenerse
Otra de las grandes diferencias entre la música para cine y la música para videojuegos está en su estructura.
En una película, la banda sonora se compone para escenas concretas con una duración determinada. En cambio, en los videojuegos la música debe adaptarse a la interacción del jugador.
“Hoy en día la música prácticamente no se detiene”, explica Conejero. Muchas piezas están diseñadas para repetirse en bucles musicales, lo que permite que acompañen la acción mientras el jugador permanece en una zona o en un combate.
El reto del compositor consiste en lograr que esas repeticiones no resulten monótonas y mantengan la intensidad narrativa durante toda la experiencia de juego.
Proyectos largos y complejos
Desarrollar la banda sonora de un videojuego es un proceso largo que puede prolongarse durante años.
Conejero explica que uno de los proyectos en los que trabaja actualmente lleva cerca de dos años de desarrollo musical y todavía se encuentra en fase beta. Por ahora se han creado seis pistas que suman unos veinte minutos de música.
Sin embargo, la banda sonora final podría ser mucho más extensa. “Hay videojuegos que pueden tener hasta ocho horas de música”, explica.
Además, estos proyectos requieren una estrecha colaboración con todo el equipo creativo, desde animadores y diseñadores hasta programadores y artistas visuales.
El diseño de sonido, otra pieza clave del videojuego
Además de componer música, José Conejero también trabaja en diseño e implementación de audio, una tarea fundamental dentro del desarrollo de videojuegos.
Este trabajo consiste en crear todos los sonidos que forman parte del entorno del juego. Desde los pasos de un personaje hasta el ruido de los objetos o el ambiente de cada escenario.
El compositor lo explica con un ejemplo sencillo: “Si el personaje camina, hay que decidir sobre qué superficie está caminando. No suena igual hacerlo sobre metal, madera o hierba, y cada paso tiene que tener su sonido”.
Para ello se utilizan bibliotecas de audio, grabaciones propias y sistemas de programación que permiten integrar esos sonidos en el juego.
Un trabajo colectivo que construye mundos
A pesar de los reconocimientos individuales que está recibiendo, Conejero insiste en que el desarrollo de un videojuego siempre es un trabajo de equipo.
El compositor destaca la importancia del trabajo conjunto con animadores, diseñadores y responsables del apartado visual. “Todo suma. Cuando ves cómo evoluciona el proyecto con el paso del tiempo te das cuenta del enorme trabajo que hay detrás”, explica.
Con varios proyectos en marcha y nuevas nominaciones internacionales, el compositor ontinyentí continúa consolidando su carrera en una industria en la que la música se ha convertido en una herramienta imprescindible para crear universos interactivos.




