Pantomima Teatre lleva a El Palomar una nueva representación de “Fuenteovejuna” con una mirada actual al clásico de Lope de Vega
La compañía ontinyentina presenta este sábado una propuesta teatral que combina el drama de “Fuenteovejuna” con el humor del entremés “El retablo de las maravillas”

Entrevista a Pantomima Teatre. Representación a El Palomar
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El teatro clásico del Siglo de Oro vuelve a cobrar vida este fin de semana en la Vall d’Albaida. La compañía ontinyentina Pantomima Teatre representará este sábado a las siete de la tarde en el Auditorio Municipal de El Palomar una nueva función de su adaptación de “Fuenteovejuna”, el célebre texto de Lope de Vega, acompañada por el entremés “El retablo de las maravillas”, de Miguel de Cervantes.
La propuesta busca no solo recuperar dos grandes obras de la literatura universal, sino también acercar al público actual la forma en la que se vivía el teatro en los siglos XVI y XVII. En aquella época las representaciones no eran un bloque continuo, sino que incluían pequeñas piezas cómicas entre actos para aliviar la tensión dramática de la obra principal.
Ese contraste entre drama y humor es precisamente uno de los elementos que caracterizan la puesta en escena preparada por la compañía ontinyentina.
La obra ya tuvo una excelente acogida en su estreno reciente en Ontinyent, donde el público respondió con entusiasmo a la propuesta. Ahora llega al Palomar con entrada libre, lo que permitirá que cualquier persona interesada pueda disfrutar de esta representación.
Una adaptación pensada para el público actual
La directora de la compañía, Inma Llinares, reconoce que llevar a escena un texto como Fuenteovejuna supone un desafío, pero también una oportunidad para recuperar historias que siguen teniendo mucho que decir hoy en día.
“Son dos obras canónicas de la literatura universal y me hacía mucha ilusión poder llevarlas al escenario”, explica. Según señala, aunque muchas personas conocen el argumento de estas historias, no siempre han tenido la oportunidad de verlas representadas en directo.
Llinares quiso comenzar destacando el esfuerzo colectivo detrás del proyecto y agradeciendo el respaldo del público que asistió a la primera representación en Ontinyent. “Quiero dar las gracias a toda la gente que vino a vernos y también a todo el equipo que tengo detrás. Es un grupo maravilloso y sin ellos no sería posible”, afirma.
La directora recuerda además que trabajar con textos clásicos tiene una dificultad añadida, especialmente en el caso de Fuenteovejuna, que está escrita en verso. “Eso implica más ensayos y más trabajo en el día a día”, señala.
En el caso de El retablo de las maravillas, aunque se trata de una pieza más breve, también presenta sus propios retos. “Es un entremés con mucho movimiento y con réplicas muy rápidas, lo que exige mucha precisión sobre el escenario”, explica.
Dos historias del Siglo de Oro que siguen siendo actuales
Uno de los aspectos que más destaca la directora de Pantomima Teatre es la vigencia de los temas que abordan ambas obras, a pesar de haber sido escritas hace siglos.
En el caso de Fuenteovejuna, la trama gira en torno a la rebelión de un pueblo contra los abusos de poder de su gobernante. “Habla claramente de la opresión y del abuso de poder, de cómo un pueblo se levanta contra la tiranía”, explica Llinares.
A su juicio, esa reflexión sigue teniendo una enorme actualidad. “Vivimos en un mundo donde todavía vemos situaciones de abuso de poder y de injusticia, por lo que el mensaje sigue siendo muy cercano para el público de hoy”, añade.
La directora también subraya que la obra incluye elementos que pueden interpretarse desde una perspectiva feminista. “A veces se piensa que el feminismo es algo del siglo XX, pero en Fuenteovejuna ya encontramos personajes femeninos muy fuertes”, señala.
Por su parte, El retablo de las maravillas introduce una mirada más satírica sobre la sociedad. En esta pieza, Cervantes retrata una comunidad que prefiere aparentar antes que reconocer la verdad.
“La obra muestra cómo la sociedad da más importancia al linaje o al nacimiento que a los méritos personales”, explica Llinares, quien considera que ese comportamiento también puede reconocerse en la actualidad.
El reto de interpretar teatro clásico
Para los actores de la compañía, participar en esta obra ha supuesto una experiencia tan exigente como gratificante.
La actriz Mari Galiana, que interpreta a Chirinos en El retablo de las maravillas, explica que el proyecto fue todo un reto desde el principio. “Trabajar con textos clásicos y en verso tiene su dificultad, pero al mismo tiempo ha sido una experiencia muy gratificante”, asegura.
Su personaje forma parte del dúo que intenta engañar a los habitantes de un pueblo haciéndoles creer que están viendo las maravillas de un retablo imaginario. “Es una pícara que intenta convencer a todos de que las imágenes existen, aunque en realidad no haya nada”, explica.
Galiana destaca también el ambiente de trabajo dentro de la compañía. “Tenemos compañeros maravillosos y una directora que nos lo pone todo muy fácil”, señala, añadiendo que para ella participar en una compañía de teatro ha sido “una ilusión de toda la vida”.
Casi un año de preparación
El proceso de preparación de la obra ha sido largo. Según explica el actor Jesús Valls, el equipo lleva cerca de un año trabajando en esta producción.
“Los ensayos han sido muy buenos. Tenemos un grupo de actores y actrices fantástico, una gran directora y un equipo técnico que facilita mucho el trabajo”, afirma.
Ese esfuerzo se ha traducido en una puesta en escena cuidada, donde el ritmo, la pronunciación del verso y el movimiento sobre el escenario han sido aspectos clave.
Del drama a la comedia en cuestión de minutos
Uno de los elementos más singulares de esta representación es el contraste entre el tono dramático de Fuenteovejuna y el humor de El retablo de las maravillas.
El actor Paco Llinares, que interpreta al Comendador en la obra de Lope de Vega, explica que ese cambio de registro aporta dinamismo al espectáculo.
“En Fuenteovejuna interpreto al antagonista y estoy constantemente generando conflicto en la historia”, señala. Sin embargo, cuando llega el entremés, la obra cambia completamente de tono.
“El retablo introduce un ambiente mucho más festivo que rompe la tensión dramática y prepara al público para el desenlace final”, explica.
Personajes que cobran vida sobre el escenario
Otro de los protagonistas de la obra es Jorge Esparza, que interpreta a Frondoso, uno de los personajes principales de la trama.
El actor reconoce que trabajar con un texto en verso fue al principio un desafío para muchos miembros de la compañía. “Para muchos de nosotros era la primera vez que nos enfrentábamos a este tipo de texto”, comenta.
Sin embargo, asegura que el ambiente de colaboración dentro del grupo ha sido fundamental para superar las dificultades. “En los ensayos todos cometemos errores, pero nos ayudamos unos a otros y eso hace que el trabajo sea mucho más agradable”, explica.
La reacción del público tras el estreno
Tras la primera representación en Ontinyent, los miembros de la compañía han recibido numerosas muestras de apoyo por parte del público.
El actor Pascual Navalón recuerda especialmente el mensaje que le envió una familiar después de asistir a la función. “Me dijo que se había sentido dentro de la obra, que incluso habría cogido un palo para unirse a los personajes en la escena final”, cuenta entre risas.
También ha recibido comentarios de espectadores que destacaban la fuerza del montaje, el vestuario o la manera de recitar los versos. “Una persona me dijo que había quedado deslumbrada por el ritmo de la obra y por la profundidad de los textos”, explica.
Una adaptación inspirada en García Lorca
La versión de Fuenteovejuna presentada por Pantomima Teatre introduce además una pequeña adaptación que busca acercar la historia al público contemporáneo.
Inma Llinares explica que decidió eliminar parte de la trama política relacionada con los Reyes Católicos para centrar la historia en el conflicto social del pueblo.
Para ello se inspiró en la forma en que Federico García Lorca llevó esta obra a los pueblos con su compañía teatral La Barraca durante la Segunda República.
Según relata, tras investigar diferentes documentos encontró referencias que indicaban que Lorca también había simplificado algunos elementos políticos de la obra para hacerla más accesible al público.
En su caso, la directora introdujo además un pequeño cambio escénico en el final. “En la última escena los actores originalmente se dirigen a los reyes, pero nosotros los giramos hacia el público”, explica.
Ese gesto, aparentemente simple, cambia el significado de la escena. “De esa manera el mensaje se dirige directamente al pueblo. Con ese pequeño cambio creo que hemos conseguido actualizar la obra sin modificar su esencia”, señala.


Una invitación abierta al público
La representación tendrá lugar este sábado a las siete de la tarde en el Auditorio Municipal de El Palomar, con entrada libre para el público.
Desde Pantomima Teatre invitan a todos los amantes del teatro a asistir a esta función que combina drama, humor y reflexión social.
Como resume Paco Llinares, el conflicto que plantea la obra sigue teniendo plena vigencia. “El Comendador actúa como actúa porque tiene el poder y las armas de su lado, y cree que eso le da derecho a abusar del pueblo”, explica.




