Las glándulas adrenales, ¿qué son y para qué las necesitan?
Hoy es nuestro último programa sobre enfermedades hormonales en perros y gatos
Mercedes Sánchez
Villena
Hace dos semanas estuvimos hablando de la glándula tiroides y las enfermedades que puede ocasionar su mal funcionamiento, hoy os voy a contar lo que pasa cuando se ven afectadas las glándulas adrenales.
¿Qué son las glándulas adrenales? Os preguntaréis. Pues son dos glándulas, como dos cacahuetes, que se sitúan a los lados de los riñones, pegaditas a los grandes vasos que recorren el abdomen, la aorta y la vena cava. La izquierda está entre el riñón izquierdo y la aorta y la glándula adrenal derecha está entre el riñón derecho y la vena cava.
Estas glándulas miden menos de 1cm de espesor y unos 2-3cm de longitud, según especie y tamaño, y aunque son pequeñas, producen hormonas que regulan funciones vitales: la respuesta al estrés, el equilibrio de agua y electrolitos, la presión arterial, el metabolismo, la respuesta inflamatoria….. y están formadas por dos partes:
• La corteza: que produce cortisol, aldosterona y hormonas sexuales.
• La médula: que produce adrenalina y noradrenalina.
Son, en resumen, los “centros de control hormonal” del cuerpo.
¿Y qué pasa cuando fallan? Cuando las adrenales producen demasiado o muy poca hormona, aparecen enfermedades que pueden poner en riesgo la vida, son el hiperadrenocorticismo o Síndrome de Cushing, el hipoadrenocorticismo o Síndrome de Addison y el feocromocitoma, que es un tumor en la zona medular de la glándula adrenal.
El síndrome de Cushing
Es una enfermedad endocrina bastante común en perros de edad media o avanzada, también conocido en veterinaria como hiperadrenocorticismo, en la que se está excretando una cantidad anormalmente elevada de cortisol. El cortisol es esencial para el organismo porque participa en muchas funciones importantes: regula el metabolismo, ayuda al cuerpo a responder al estrés, interviene en el sistema inmunitario y también influye en el equilibrio energético.
El problema surge cuando los niveles de cortisol se mantienen elevados durante mucho tiempo. En ese caso, el exceso de esta hormona empieza a provocar cambios en distintos órganos y tejidos del cuerpo.
¿Quién fabrica este cortisol? La glándula, Y por qué? Pues por dos razones. O porque la glándula se ha vuelto loca y ha dicho voy a trabajar como si no existiese un mañana, lo que suele estar relacionado con un tumor en la adrenal, y en este caso lo que veríamos a nivel ecográfico es que una glándula está muy grande (porque está trabajando mucho) y la otra está muy pequeña, porque dice si ya trabaja ella para qué voy a hacerlo yo;
O por el contrario, la que está trabajando mucho es la jefade las glándulas adrenales, que es la hipófisis, a nivel cerebral, que les obliga a las dos a trabajar por encima de sus posibilidades. Esta hipófisis está alterada, normalmente está originado por un tumor benigno, y de normal si hay mucha hormona, ella sabría que no necesitan fabricar más, pero está dañada y sólo sabe mandar que trabajen sin parar. En este caso, normalmente lo que vemos es que son las dos glándulas las que están aumentadas de tamaño.
Pero espérate, porque hay una tercera forma de tener Síndrome de Cushing, y no está en el cuerpo, es el Cushing yatrogénico- Yatrogénico significa que lo hemos causado nosotros, nosotros los médicos o los tutores, al dar una medicación al animal. En este caso, estaría provocado por el tratamiento durante un periodo de tiempo muy prolongado de corticoides. En vez de generarlos la adrenal, se lo estamos dando nosotros. Si ocurre durante mucho tiempo, generamos esta enfermedad. Por eso, muy importante seguir las pautas que te indica tu veterinario y no medicar a tu animal de motu proprio, por iniciativa propia.
Ya sabemos qué son las glándulas adrenales, las hormonas que producen y por qué se puede producir un aumento de cortrisol en sangre.
¿Qué síntomas tiene esta enfermedad?
Los síntomas más frecuentes son, y además, os van a sonar, polifagia, poliuria y polidipsia. Que como ya sabéis de programas anteriores, significa que comen mucho, que orinan mucho, hacen mucho pipí, y por lo tanto beben mucha cantidad de agua. Acordaos, si vuestro animal bebe mucha agua y hace mucho pipí, es porque está enfermo, y quitarle el agua para que orina menos, es agravar el problema.
Con el tiempo, aparecen cambios físicos bastante visibles, uno de los más conocidos es el abdomen distentido, que hace que el perro tenga una barriga prominente que parece que le vaya a tocar el suelo. Y no es porque esté gordo, porque si te fijas, músculo y grasa a nivel de la columna no tendrá mucho, es todo barriga. Además la piel se vuelve muy fina, tan fina, que puedes ver los capilares de la piel, sobre todo cuando lo pones boca arriba y ves la piel de su barriga. Esta piel también es más frágil. A nivel del pelo, se producen alopecias, pérdidas de pelo simétricas. También son más frecuentes las infecciones de piel, la intolerancia al ejercicio, el jadeo aunque esté en reposo, la apatía, que está desganado.
Debido a estos cambios progresivos, muchos propietarios piensan inicialmente que su mascota simplemente está envejeciendo, cuando en realidad puede tratarse de un trastorno hormonal.
¿Cómo se diagnostica? Bueno, el diagnóstico en sí no es muy difícil, sólo que hay que buscarlo. Cuando tienes en consulta un animal con algunos de estos síntomas, lo normal es hacerle una analítica completa de sangre y de orina y una ecografía abdominal, para ver también las glándulas adrenales y otros signos ecográficos que pueden orientarte hacia este diagnóstico.
Las analíticas suelen mostrar algunas alteraciones compatibles con Cushing, como ciertos cambios en enzimas hepáticas o en la concentración de la orina. Después, si existe una sospecha clínica, se realizan pruebas hormonales específicas para evaluar la producción de cortisol.
Entre las más utilizadas se encuentran el test de estimulación con ACTH y el test de supresión con dexametasona, que permiten valorar cómo responde el organismo a determinados estímulos hormonales.
Todo este conjunto de pruebas permite confirmar la enfermedad y orientar el tratamiento más adecuado, que, afortunadamente, , hoy en día existen tratamientos eficaces para controlar el síndrome de Cushing en perros.
En la mayoría de los casos, especialmente cuando la enfermedad es dependiente de hipófisis, el tratamiento consiste en medicación oral que regula la producción de cortisol.
Estos medicamentos no curan completamente la enfermedad, pero sí permiten controlar los niveles hormonales y mejorar significativamente la calidad de vida del animal.
Es importante tener en cuenta que el tratamiento requiere seguimiento veterinario periódico. Los perros deben someterse a controles analíticos para ajustar la dosis del medicamento y asegurarse de que el cortisol se mantiene dentro de niveles adecuados.
En casos menos frecuentes, especialmente cuando existe un tumor suprarrenal, puede considerarse el tratamiento quirúrgico.
Con el diagnóstico adecuado y un manejo correcto, muchos perros con síndrome de Cushing pueden vivir varios años con buena calidad de vida.
Para terminar, es importante recordar que el síndrome de Cushing es una enfermedad relativamente frecuente en perros mayores, pero también es una enfermedad que puede diagnosticarse y tratarse.
Si un perro bebe mucha agua, orina con más frecuencia, tiene más apetito de lo habitual o presenta cambios en la piel y el pelaje, lo más recomendable es acudir al veterinario para realizar una evaluación completa y no pensar que se ha hecho mayor o es de la edad.
Detectar esta enfermedad a tiempo permite iniciar el tratamiento antes y mejorar notablemente el bienestar del animal.