Árbitros 'cyborgs' con criterios disfuncionales
Dos acciones en Son Moix y Vallecas ponen de manifiesto la ausencia de un protocolo unificado en la utilización del VAR


Valencia
El arbitraje en España está en ese punto entre la innovación y el despelote después de lo que hemos vivido en esta última jornada de Liga.
La competición se ha visto adulterada por dos decisiones del juez principal en Mallorca y del colegiado VAR en Vallecas que acentúan la falta de criterio en el uso de una herramienta fantástica pero que funciona como el horario de la caseta de feria del tío Raimundo. Nunca sabes cuándo abre ni cuando cierra.
En Son Moix, a De Burgos Bengoetxea le llamó su colega López Toca desde la sala de video arbitraje para que fuera a revisar en el minuto 64 y con (0-1) en el marcador una patada de Samú Costa a Urko González en la frontal del área y que finalizó con gol de Pablo Torre.
Cuatro minutos de imágenes desde todos los ángulos posibles para concluir que ninguna era lo suficientemente nítida como para modificar su decisión y sin valorar que el movimiento de la pierna voladora de Urko era antinatural salvo que hubiese recibido un impacto. El Mallorca inició la remontada, el Espanyol elevó su protesta a nivel institucional y con eso te quedas.
Anoche en Vallecas, a Soto Grado no le llamó su colega Óliver de la Fuente, por lo que sea, en el minuto 94’ con (0-1) en el marcador al no considerar que Pathe Ciss se había ayudado del antebrazo derecho para controlar un balón que previamente le había golpeado en el vientre y que terminó en gol.
Todas las imágenes que se han difundido demuestran con suficiente claridad que el balón le golpeó en el antebrazo y la normativa IFAB dice que, aunque pudiera venir de un rebote accidental, tendría que haber sido anulado. Al tratarse de la última acción del partido el Levante hubiera ganado tres puntos que le situarían a 3 y no a 5 de la salvación.
El Rayo empató, el Levante elevó su protesta a nivel institucional con declaraciones del presidente Pablo Sánchez, exigirá al Comité Técnico Arbitral que le confirme que Óliver de la Fuente se columpió por no enviar a Soto Grado a la pantalla a revisar una acción de VAR y que tendría que haber sido anulada. Con eso te quedas.
Si la utilización del VAR va a seguir funcionando como la caseta de feria del tío Raimundo es preferible que, aprovechando la próxima jornada retro, volvamos a vestir a los árbitros de negro, les despojemos para siempre de las RefCam (Cámaras Corporales), del intercomunicador con la sala de video arbitraje, de los chalecos GPS y sea el error humano el que evalúe lo que pasa en el césped, porque se están convirtiendo en personajes cibernéticos con criterios disfuncionales.
Al menos, con ese viaje al pasado nos quedaría el chascarillo de barra de bar, en lugar de un estado de indignación al comprobar que un profesional altamente remunerado y presuntamente cualificado no hace bien su trabajo y sus malas decisiones nunca tienen consecuencias.

José Manuel Alemán
Redactor de Deportes en Radio Valencia




