La Ventana Vall d'Albaida
Ocio y cultura

Ontinyent ya conoce a sus nuevas “Angelets” de 2026: tradición, emoción y futuro para las fiestas de la Purísima

Un grupo formado íntegramente por niñas protagoniza el relevo generacional de una de las tradiciones más emblemáticas de la ciudad, con más de tres siglos de historia

Entrevista a Juan Antonio Tortosa y la promoción de Angelets 2026 de Ontinyent

Ontinyent vuelve a mirar al futuro sin perder de vista sus raíces. La ciudad ya ha presentado al nuevo grupo de “Angelets” que protagonizará las fiestas de la Purísima en 2026, una de las tradiciones más arraigadas y singulares del calendario festivo local, con orígenes que se remontan al año 1662.

El acto llega tras la reciente celebración del tradicional relevo entre los grupos de 2025 y 2026, un momento cargado de simbolismo que, en palabras del presidente de la Asociación de Fiestas de la Purísima, Juan Antonio Tortosa, se ha consolidado como “un acto muy entrañable que permite dar continuidad y sentido a esta tradición tan importante para el pueblo”.

Este año, además, el grupo presenta una particularidad destacada: está formado íntegramente por niñas, algo poco habitual en las últimas etapas de la organización.

Un papel clave en las fiestas patronales

Los Angelets no son un elemento más de las fiestas, sino uno de sus pilares fundamentales. Su función es anunciar la llegada de las celebraciones dedicadas a la Purísima, convirtiéndose en protagonistas de uno de los momentos más esperados del calendario festivo.

Tortosa subraya la relevancia de este grupo dentro del conjunto de actos: “Es una de las partes más importantes de las fiestas. Estamos hablando de una tradición con siglos de historia, un auténtico tesoro para Ontinyent”.

Las jóvenes seleccionadas ya han comenzado los ensayos y, según el presidente, el nivel es prometedor: “La entonación es espectacular, están trabajando muy bien y se nota que hay implicación”.

Ilusión, compañerismo y primeras experiencias

Más allá del peso histórico, para las niñas que forman parte del grupo la experiencia está marcada por la ilusión y el descubrimiento. Muchas de ellas han dado el paso animadas por sus familias o por la tradición heredada, mientras que otras destacan la oportunidad de hacer nuevas amistades.

“Es una experiencia muy bonita”, explicaba una de las participantes, que destacaba la emoción de cantar y compartir momentos con sus compañeras. Otra de las niñas señalaba que lo que más ilusión le hace es “cantar las canciones de los Angelets y vivir ese momento juntas”.

El compañerismo también emerge como uno de los valores principales. Varias de ellas reconocen que han conocido a nuevas amigas durante los ensayos, reforzando el carácter social de esta tradición.

Responsabilidad y compromiso desde la infancia

Ser Angelet no es solo ilusión. También implica responsabilidad. Las participantes deben aprender y ensayar las canciones, seguir las indicaciones del equipo formador y prepararse para actuar en uno de los momentos más visibles de las fiestas.

“Tenemos que repasar las canciones, escuchar los audios y practicar para hacerlo bien”, explicaba una de las niñas, consciente del compromiso que asume.

Este proceso educativo, basado en la constancia y el trabajo en equipo, es precisamente uno de los aspectos que más valoran desde la organización, ya que contribuye a transmitir valores más allá de la tradición.

Un relevo generacional que refuerza la tradición

El reciente acto de cambio entre los grupos de Angelets ha servido para reforzar ese sentimiento de continuidad. Según explicaba Tortosa, esta iniciativa nació para evitar que los grupos salientes se sintieran desvinculados de golpe y para facilitar la integración de los nuevos.

El resultado, asegura, ha sido muy positivo: “Se consiguió crear un momento muy bonito, con los que terminan y los que empiezan compartiendo protagonismo en un mismo espacio”.

El reto de mantener viva la tradición

Desde la Asociación de Fiestas de la Purísima tienen claro que el futuro pasa por seguir impulsando y dando visibilidad a esta tradición. El objetivo es que cada vez más niños y niñas se animen a participar y que el papel de los Angelets continúe siendo un símbolo de identidad para Ontinyent.

“Queremos que los niños disfruten, que se lo pasen bien y que eso anime a otros a participar en el futuro”, señalaba el presidente, insistiendo en la necesidad de seguir promocionando esta figura.