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Sociedad

Avanzan a buen ritmo las obras de modernización de la línea Xàtiva–Ontinyent-Alcoi, con un año de ejecución cumplido

Fernando Ugena, subdirector de Adif, confirma que las intervenciones en más de 60 kilómetros de vía, diez túneles y estaciones clave se desarrollan conforme al calendario previsto

Entrevista a Fernando Ugena: avances y futuro de la línea Xàtiva–Alcoi

Ontinyent

La línea ferroviaria que conecta Xàtiva con Alcoi, atravesando municipios clave como Ontinyent, encara una de las transformaciones más ambiciosas de su historia reciente. Desde marzo de 2025, el servicio permanece interrumpido y sustituido por autobuses debido a unas obras de gran envergadura que afectan a más de 60 kilómetros de vía y que buscan modernizar por completo esta infraestructura estratégica para las comarcas centrales valencianas.

Se trata de una intervención largamente reclamada por usuarios e instituciones, aunque no exenta de impacto en la vida cotidiana de los viajeros, que han visto alterados sus desplazamientos habituales durante más de un año. En este contexto, el subdirector de Operaciones de Red Convencional de Adif, Fernando Ugena, ha explicado que los trabajos “avanzan conforme a lo previsto” dentro de una actuación que califica como “una renovación integral de toda la línea”.

La magnitud del proyecto queda reflejada en cifras contundentes: se sustituirán alrededor de 130 kilómetros de carril, más de 110.000 traviesas y se emplearán unos 130.000 metros cúbicos de balasto. Además, se actúa tanto sobre la superestructura ferroviaria como sobre la infraestructura en su conjunto, lo que implica intervenir prácticamente en todos los elementos del trazado.

Modernización técnica y apuesta por la sostenibilidad

Más allá de la renovación física de la vía, las obras incorporan importantes mejoras tecnológicas y medioambientales. Según Ugena, el proyecto no solo actualiza una línea con más de un siglo de antigüedad, sino que la sitúa “al máximo nivel tecnológico posible dentro del sistema ferroviario actual”.

Uno de los avances más destacados es la implantación del sistema GSM-R, que permitirá una comunicación continua y sin interferencias entre los maquinistas y los centros de control. Aunque este cambio no será perceptible de forma directa para los viajeros, sí tendrá un impacto claro en la seguridad, la puntualidad y la calidad del servicio. En palabras del responsable de Adif, este sistema “supone un salto tecnológico fundamental” y ya se utiliza en líneas de alta velocidad y en las redes ferroviarias más modernas.

La actuación también contempla la adaptación de diez túneles para una futura electrificación, aunque esta fase no se ejecutará todavía. Paralelamente, se están mejorando estaciones como las de Ontinyent, Alcoi o Cocentaina, así como apeaderos y elementos de seguridad del trazado, incluyendo taludes, drenajes y pasos superiores.

El componente medioambiental es otro de los pilares del proyecto. Ugena subraya que los trabajos siguen estrictamente la normativa europea en materia de sostenibilidad, priorizando la reutilización de materiales. Así, las traviesas retiradas se procesan para recuperar hierro y áridos, mientras que el balasto se recicla, reduciendo el impacto ambiental de la obra.

Impacto futuro y dudas sobre los plazos

El objetivo final de esta transformación es claro: convertir el tren en el medio de transporte más eficiente para vertebrar las comarcas del interior valenciano. Desde Adif se espera que la línea gane en fiabilidad, confort y capacidad, y que se consolide como una alternativa competitiva frente a otros medios de transporte.

En cuanto a los tiempos de viaje, Ugena reconoce que, aunque no se modificará el trazado, las mejoras en la infraestructura permitirán reducirlos. No obstante, matiza que será necesario que las empresas operadoras definan horarios, frecuencias y tipos de tren una vez finalicen las obras. “La mejora de la calidad de la vía influirá directamente en los tiempos”, explica, aunque evita concretar cifras.

El mantenimiento también se verá beneficiado. La transición desde una infraestructura centenaria, con mayor riesgo de incidencias, hacia una línea completamente renovada permitirá reducir averías y mejorar la fiabilidad del servicio. Según el subdirector, se pasará a operar con “los estándares más modernos y óptimos del sistema ferroviario”.

Respecto a los plazos, la previsión inicial sitúa el final de las obras en 2026, aunque no se descartan posibles ajustes debido a la complejidad del proyecto. Factores como las condiciones meteorológicas, el suministro de materiales o la intervención de distintas administraciones pueden influir en el calendario. Aun así, Ugena asegura que se trabaja “con el máximo esfuerzo para cumplir los tiempos, el presupuesto y los estándares de calidad”.

Una vez finalizadas las obras, el proceso no concluirá de inmediato con la reanudación del servicio. Será necesario someter la infraestructura a exhaustivos controles de seguridad, así como formar nuevamente a los maquinistas y obtener la autorización de los organismos reguladores. Solo entonces la línea podrá reabrirse con todas las garantías.