La Comparsa Cruzados mira al futuro sin perder sus raíces: “Quiero que este año se recuerde porque lo pasamos bien”
José Antonio Gandía, Primer Tro de los Cruzados en Ontinyent 2026, destaca el valor de la convivencia, la tradición y el relevo generacional en una comparsa con más de medio siglo de historia
Entrevista a José Antonio Gandia. Primer Tro de la Comparsa Cruzados 2026
La cuenta atrás hacia la Semana Grande de los Moros y Cristianos de Ontinyent continúa, y en ese camino cobran protagonismo las personas que hacen posible la fiesta. Entre ellas, José Antonio Gandía, Primer Tro de la Comparsa Cruzados en 2026, quien ha compartido su visión sobre el presente y el futuro de una formación con más de 50 años de historia.
Fundada en 1973, la comparsa ha sabido mantener una identidad muy definida, con un traje prácticamente inalterado y elementos simbólicos como la cruz y los colores blanco y rojo. A lo largo de los años, también ha impulsado iniciativas clave en la ciudad, como el primer mercado medieval en 1997, hoy convertido en una cita imprescindible.
“Llevo 40 años siendo Cruzado, no conozco otra cosa”
Para Gandía, formar parte de los Cruzados no es solo una afición, sino una forma de vida. “Mi padre ya era Cruzado cuando yo nací. Llevo 40 años en la comparsa y no conozco no serlo”, explica, reflejando el fuerte arraigo familiar y emocional que define a muchos festeros.
Esa vinculación se traslada también a las nuevas generaciones. La comparsa cuenta actualmente con una amplia base infantil, lo que garantiza su continuidad. “Tenemos cerca de 80 niños menores de 10 años. Si sabemos cuidar eso, el futuro está asegurado”, señala.
El paso al frente como Primer Tro
Su nombramiento como Primer Tro llega tras un cambio organizativo dentro de la comparsa. La reducción de las peñas activas obligó a acortar los turnos, lo que llevó a Gandía a asumir el cargo antes de lo previsto.
Aunque siempre tuvo claro que quería desempeñar este papel, reconoce que las circunstancias personales habían retrasado el momento. “Era algo que quería hacer desde siempre, pero no siempre llega en el momento ideal. Ahora tocaba y di el paso”, afirma.
La sorpresa de la “familia” festera
Uno de los aspectos que más le ha sorprendido este año ha sido la relación entre los distintos cargos festeros. Lo que comienza como un trato protocolario acaba convirtiéndose en un vínculo cercano.
“La relación va creciendo en cada acto, en cada cena. Al final se crea una especie de familia entre los cargos que no me esperaba”, comenta, destacando uno de los valores más humanos de la fiesta.
Tradición, identidad y respeto por el nombre
Durante la entrevista, Gandía también quiso aclarar una cuestión importante para la comparsa: su denominación oficial. “El nombre es Comparsa Cruzados. ‘Creuats’ no es correcto. Se decidió en asamblea y queremos que se respete”, explica, subrayando el valor de la identidad.
Una fiesta que se vive todo el año
Más allá de los días grandes, Gandía reivindica que la fiesta se construye durante todo el año. “No son solo cinco días. Es todo lo que pasa antes: reuniones, cenas, momentos con la peña… Eso es lo que realmente da sentido a todo”, asegura.
En este sentido, destaca el papel de su peña, La Paella, y el apoyo constante de su familia, que le acompaña en cada paso durante este año tan especial.
El esfuerzo detrás de la fiesta
El Primer Tro también pone el foco en el esfuerzo que implica participar en los Moros y Cristianos, especialmente a nivel económico y organizativo. Un aspecto que, según señala, a veces no se valora lo suficiente desde fuera.
“Es un esfuerzo grande, pero cuando formas parte de una comparsa como la nuestra, sabes que antes o después te tocará. Hay que asumirlo con responsabilidad”, explica.
La Entrada, el momento más esperado
Preguntado por el acto más especial, Gandía no duda: la Entrada. Pero no solo por el desfile en sí, sino por todo lo que lo rodea.
“El momento de juntarnos desde la comida, prepararnos, maquillarnos… todo ese ambiente previo es lo que realmente lo hace único”, señala. Además, destaca la singularidad de desfilar con trajes especiales, una experiencia que añade emoción al evento.
Un objetivo claro: disfrutar y hacer disfrutar
Lejos de buscar protagonismo individual, Gandía tiene claro cuál es su objetivo como Primer Tro: que la comparsa viva un año inolvidable.
“No quiero que se recuerde por algo concreto, sino porque lo pasamos bien. Que haya buen ambiente, que disfrutemos todos. Eso es lo más importante”, afirma.
Una filosofía que resume el espíritu de una fiesta donde la convivencia, la tradición y la pasión compartida siguen siendo los verdaderos protagonistas.