La Salpassa de Otos vuelve a llenar las calles con tradición, cultura y participación vecinal
La emblemática celebración de Semana Santa reúne a escolares, parroquia y vecinos en un acto único que combina historia, patrimonio y fiesta popular


Otos ha vuelto a vivir este miércoles una de sus celebraciones más singulares y representativas de la Semana Santa: la Salpassa. El acto, trasladado excepcionalmente al Miércoles Santo para facilitar la participación escolar tras la huelga educativa del día anterior, ha reunido a vecinos, alumnado y comunidad parroquial en una jornada marcada por la tradición y el ambiente festivo.
La cita ha comenzado a las 10:30 horas frente a la iglesia, donde los niños y niñas del CRA Castell de Carbonera han interpretado las canciones tradicionales mientras golpeaban con sus mazas de madera los troncos y objetos preparados por los vecinos. A continuación, la comitiva religiosa ha iniciado el recorrido por las calles del municipio para bendecir las viviendas, recuperando un ritual cargado de simbolismo.
Un ritual con raíces antiguas que ha evolucionado con el tiempo
El cronista oficial de Otos, Daniel Alfonso, explicaba en una entrevista previa que el origen de esta tradición se remonta a tiempos antiguos, incluso anteriores al cristianismo. “Los romanos ya consideraban la entrada de las casas como un lugar simbólico que debía ser protegido”, señalaba, destacando que posteriormente la Iglesia adaptó este ritual y lo incorporó a la Semana Santa.
El propio nombre de la celebración procede del latín salis sparsio, que significa “esparcimiento de la sal”, un elemento clave en el acto. “La sal era fundamental en la vida cotidiana, tanto por su valor económico como por su uso para conservar alimentos”, detallaba Alfonso, quien también subrayaba la importancia del agua bendita como símbolo de vida.
Durante el recorrido, el sacerdote bendice las casas mientras sus ayudantes intercambian la sal y el agua de cada vivienda con la que porta la comitiva, en un gesto que refuerza el carácter comunitario del acto.
La recuperación de una tradición única en la Comunitat
La Salpassa desapareció en muchos municipios a finales de los años 60 y 70, en parte por los cambios introducidos tras el Concilio Vaticano II. Sin embargo, Otos logró recuperarla décadas después, adaptándola a los nuevos tiempos sin perder su esencia.
Uno de los elementos más característicos es la participación infantil, que también se ha reinventado. Antiguamente, los niños golpeaban directamente las puertas de las casas, lo que generaba quejas vecinales. Hoy, esa tradición se mantiene de forma simbólica. “Los vecinos dejan troncos, cajas o sillas viejas en la puerta, y es ahí donde los niños golpean con las mazas”, explicaba el cronista.
Además, la recuperación de las canciones tradicionales ha sido otro de los hitos recientes. La visita del cantaor Pep Gimeno “Botifarra” impulsó la reintroducción de estos cantos, que ahora forman parte esencial de la celebración.
La clave: implicación de todo el pueblo
Uno de los aspectos más destacados de la Salpassa actual es la coordinación entre escuela, familias y parroquia. Este año, el cambio de fecha ha sido posible gracias a esa colaboración. “Cuando hay buena voluntad, siempre se consigue el mejor resultado”, afirmaba Daniel Alfonso.
El papel del alumnado es fundamental, no solo como parte activa del acto, sino como garantía de continuidad. “Los niños son el futuro del municipio. Si sienten esta tradición como propia, será más fácil mantenerla viva”, señalaba.
Un símbolo de identidad que une tradición y cultura
Más allá de su componente religioso, la Salpassa se ha consolidado como un elemento de identidad local. Tal y como explicaba el cronista, se trata de una celebración que combina distintas dimensiones: “Por un lado está la parte más espiritual de la Semana Santa, y por otro la vertiente lúdica de los niños. Esa mezcla es lo que la hace tan especial”.
En un contexto donde muchas tradiciones han desaparecido, Otos se mantiene como uno de los pocos lugares donde esta celebración sigue viva, adaptada pero fiel a sus raíces.




