Una molécula del propio cuerpo humano podría frenar la gripe: avance científico con participación de la UMH
Se trata de la dermicidina, una sustancia que nuestro organismo produce de forma habitual y que está presente en el sudor o la mucosa
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UMH estudio gripe. Ana María Fernández, investigadora aria
Elche
Una investigación liderada por la Fundación Fisabio, con la colaboración de la Universidad Miguel Hernández de Elche, ha descubierto que una molécula natural del cuerpo humano puede ayudar a proteger frente a la gripe. Se trata de la dermicidina, una sustancia que nuestro organismo produce de forma habitual y que ahora se ha demostrado que también tiene capacidad antiviral.
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UMH estudio gripe. Ana María Fernández, investigadora aria
En el estudio ha participado la investigadora del Instituto de Investigación, Desarrollo e Innovación en Biotecnología Sanitaria de Elche (IDiBE) de la UMH Ana María Fernández Escamilla, así como personal investigador del CIBERESP, del Instituto de Biomedicina de València (IBV-CSIC) y CIBERER, de la Universitat de València y del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC), entre otros centros nacionales e internacionales.
Hasta ahora, esta molécula era conocida por su función contra bacterias y hongos, pero el estudio revela que también es capaz de bloquear el virus de la gripe antes de que infecte las células. Los investigadores han comprobado este efecto tanto en laboratorio como en modelos experimentales.
El hallazgo va más allá: la dermicidina actúa de una forma diferente a los medicamentos actuales. En lugar de atacar partes del virus que cambian con frecuencia, se une a una proteína clave —la hemaglutinina— y evita que el virus entre en las células. Esto podría reducir el riesgo de que aparezcan resistencias, uno de los principales problemas de los antivirales actuales.
Además, los científicos han observado que las personas que no desarrollan síntomas gripales tienen niveles más altos de esta molécula, lo que sugiere que forma parte de las defensas naturales del organismo.
La dermicidina no solo está presente en el sudor, sino también en zonas clave como la nariz, la saliva o las lágrimas, es decir, en las principales puertas de entrada de los virus respiratorios.
Este descubrimiento abre la puerta a nuevos tratamientos basados en sustancias que el propio cuerpo produce, lo que podría permitir desarrollar antivirales más eficaces e incluso útiles frente a otros virus respiratorios en el futuro.




