Los menores en Gandia normalizan el autismo frente al estigma y la falta de comprensión de los adultos
Gandia conmemora el Día Mundial del Autismo y reivindica una inclusión real y más recursos educativos adaptados
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Gandia conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo
Gandia
Gandia ha celebrado la lectura del manifiesto en la plaza del Ayuntamiento con motivo del Día Mundial del Autismo, que se conmemora el día 2 de abril.
Durante el acto, un niño puso voz a una de las principales reivindicaciones del colectivo, la necesidad de contar con las personas autistas en el diseño, la implementación y el seguimiento de las políticas públicas que les afectan. Un mensaje claro que pone el foco en la participación y la inclusión real.
Desde la asociación ASTEA Safor, su presidenta, Lucía Torres ha explicado que el autismo "no es una enfermedad, sinó una condición que acompaña a la persona a lo largo de su vida". Se trata de una forma distinta de procesar la información, lo que influye en la comunicación, la socialización y, en muchos casos en la percepción sensorial.
Torres destacó la amplitud del espectro autista, donde conviven casos muy diversos, desde niños con grado 1, que pueden pasar prácticamente desapercibidos, hasta otros con grado 3, que presentan mayores dificultades de comunicación y utilizan pictogramas para desenvolverse en su día a día. En muchos casos, las primeras señales aparecen alrededor del año o año y medio, cuando los padres detectan que el niño no responde a su nombre o evita el contacto visual.
En esta línea, Germán Usero, miembro de ASTEA, subrayó los avances en la detección temprana, aunque recordó que todavía no es posible identificar el autismo durante el embarazo. “Hoy en día se detecta a partir de los 18 meses y cada vez contamos con más medios, pero aún queda mucho camino por recorrer”, ha afirmado.
Usero también puso el acento en una idea clave: la diferencia entre integración e inclusión. “La inclusión real implicaría adaptar los recursos a cada niño según sus necesidades”, señaló, insistiendo en que el sistema educativo todavía presenta importantes carencias.
En este sentido, lanzó una reflexión que marcó el acto: “A nivel educativo, los niños están incluidos por los propios niños. Ellos no tienen ninguna malicia. Mi hijo, Adrián, es entendido por sus compañeros. El problema viene de los adultos, que no comprenden que el autismo no es una enfermedad, sino una condición”. Según explicó, mientras los más pequeños muestran una aceptación natural, es la falta de información y sensibilización en la población adulta la que genera barreras.
Por su parte, la concejala de Políticas Saludables, Liduvina Gil, destacó la colaboración del Ayuntamiento con entidades como ASTEA y reconoció que “las administraciones no siempre llegan a todo”. Aun así, aseguró que se sigue trabajando para mejorar los recursos y eliminar las barreras existentes, especialmente en el ámbito educativo y sanitario.
Gil insistió en la necesidad de avanzar hacia una sociedad verdaderamente inclusiva, donde los niños y niñas con autismo puedan desarrollarse plenamente y alcanzar sus metas personales y profesionales.




