45 años de la liberación de Luis Suñer: así fue el secuestro inédito de ETA en Alzira
Coincidiendo con el aniversario de la liberación del empresario, el periodista Sergi Moyano habla en Hoy por Hoy Valencia de su libro "Operación Apolo. De cómo ETA secuestró al rey de los helados"
Entrevista en Hoy por Hoy Valencia a Sergi Moyano, autor de "Operación Apolo. De cómo ETA secuestró al rey de los helados"
València
El 14 de abril se cumplen 45 años de la liberación del empresario valenciano Luis Suñer, secuestrado por ETA el 13 de enero de 1981. En Hoy por Hoy Valencia recordamos cómo fue ese suceso que conmocionó a toda la sociedad valenciana y sobre el que todavía había muchas incógnitas hasta la investigación del periodista valenciano Sergi Moyano que ha recopilado toda la historia en su libro "Operación Apolo. De cómo ETA secuestró al rey de los helados".
El secuestro de Suñer, dueño de Helados Avidesa, se produjo en un contexto económico y social muy concreto y en un momento en e que València todavía venía de una etapa eminentemente agrícola. “Las empresas de Luis Suñer modernizaron muchísimo la economía valenciana, no era solo un gran industrial, era un símbolo para los valencianos y para toda una generación de niños y niñas que recuerdan esos helados”.
Suñer había amasado parte de su fortuna durante el franquismo y era una figura muy conocida en Alzira y en toda la Ribera, lo que le convirtió en un objetivo de alto impacto más si cabe tras la publicación de sus pagos a Hacienda que le convirtieron en el español que más contribuyó al fisco ese año.
Un secuestro sin responsables ante la justicia
Moyano explica que el secuestro nunca tuvo consecuencias penales directas para sus autores. “Ninguno de los responsables directos rindió cuentas ante la justicia”, explica, porque el rapto coincidió con la disolución de ETA político-militar. “Abandonaron las armas apenas unos meses después y se reinsertaron en la vida social y política”.
El comando que secuestró a Suñer estuvo activo durante más de dos meses y medio sin ser identificado. Solo en la fase final, cuando se produjo un relevo, la policía logró localizar a algunos de sus miembros.
Uno de los aspectos sobre lo que todavía no hay luz es el lugar donde estuvo retenido el empresario. “Aprovecharon el patio interior de un negocio abierto al público en un pueblo de la Safor para construir un zulo de apenas dos metros”, relata Moyano. No fue como los secuestros en el País Vasco donde los caseríos y lugares alejados de los casos urbanos eran usados como zulos para esconder a las víctimas secuestradas. En el caso de Suñer los integrantes valencianos del comando tuvieron claro que hacía falta permanecer en el tejido social. En este sentido, Moyano relata que Suñer permaneció oculto en ese zulo en el patio de un negocio; “había clientela en el local y un hombre de 70 años secuestrado bajo tierra”.
El periodista destaca que el comando contaba con integrantes valencianos, lo que resultó decisivo: “Conocían el territorio y sabían que aquí nadie iba a pensar que podía pasar algo así”. La policía, explica, buscaba en zonas rurales y aisladas, lo que permitió que los secuestradores se diluyeran entre la población.
El madrileño que acabó siendo integrante de ETA
Uno de los testimonios clave del libro de Moyano es el de Xavi, uno de los secuestradores de Luis Suñer. Nacido en Madrid, acabó integrado en la rama político-militar de ETA tras un proceso de radicalización vinculado al contexto de la Transición.
Según explica el periodista, se trata de un recorrido vital marcado por “un momento de mucha radicalización política”, en el que jóvenes de poco más de veinte años se incorporaron a diferentes organizaciones armadas. Xavi había sido militante clandestino en los últimos años del franquismo y participó en movimientos de resistencia, pero consideraba que la Transición “no había llegado como ellos deseaban”, lo que le llevó a buscar una "ruptura con el régimen” que, a su juicio, no se produjo.
“Pensaron que era una broma”
El secuestro también estuvo marcado por la incredulidad inicial. “Cuando entraron en el despacho, Luis Suñer no pensó que aquello iba en serio”, explica Moyano. Creyó que se trataba de una broma de sus nietos. La persona que estaba con él pensó incluso que eran falleros pidiendo una gratificación.
“Nadie imaginaba que un secuestro de ETA pudiera producirse en Alzira”, subraya el autor, lo que contribuyó a la confusión de los primeros momentos.
Su liberación, su etapa de cautiverio y su relación estrecha y casi familiar con sus secuestradores son parte también de esta trabajo esencial que ha realizado Moyano para recuperar la historia de un secuestro que conmocionó a la sociedad pero de la que todavía había demasiadas sombras en una de las etapas más sangrientas de la violencia política en España.
Jèssica Crespo
Editora de Hoy por Hoy Valencia y redactora Radio...Editora de Hoy por Hoy Valencia y redactora Radio Valencia Cadena SER. Anteriormente directora de de A Vivir Comunitat Valenciana.