La 'Gomu 48H', dos días corriendo en un circuito de poco más de un kilómetro: una prueba resistencia mental
El equipo español, del que formó parte el alicantino Tomás García, quedó en segundo lugar

Tomás García, un forajido de la resistencia
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Alicante
La Gomu o The Global Organization of Multi-day Ultamarathoners es un colectivo que se dedica a organizar campeonatos en los que distintos atletas del mundo tratan de batir récords o superar sus límites. Su lema, traducido del inglés viene a decir algo así como: "abrazamos el pasado para inspirar nuestro futuro".
Entre el 27 y el 29 de marzo la localidad italiana de Cinisello-Balsamo, un municipio de algo más de 73.000 habitantes, ubicado al norte de Milán, albergó la 'Gomu 48H Running Festival'. La prueba es el campeonato del mundo de 48 horas. En la misma participaron unos 400 atletas; una veintena eran españoles. De hecho, el equipo que organizó el atleta Iván Penalba, acabó en segundo lugar.


La prueba se las trae ya que se trata de correr durante dos días sin parar en un circuito de tan solo 1,4 kilómetros de longitud. Lo cual convierte a esta carrera en una prueba de resistencia mental. Y es que más que piernas, lo que hay que tener es el cerebro bien preparado para dar más 200 vueltas a un pequeño circuito.
Por cierto, el ganador, el corredor polaco Bartosz Fudali recorrió más de 447 kilómetros.


Dureza emocional
En Forajidos, hemos hablado de la prueba con el alicantino Tomás García Giménez, que con unos honrosísimos 305 kilómetros recorridos quedó en trigésima posición.
Tras superar la prueba, nos ha reconocido que tras 22 horas corriendo sin parar comenzó a perder las referencias y a "ver pingüinos". De hecho, consideraba que ya había superado la primera jornada. En ese momento, decidió descansar una hora y volver a ponerse en marcha. A la hora 32 de competición, paró media hora, no pudo dormir y decidió reemprender la marcha hasta finalizar la carrera.

Gomu 48H 2026 / SER

Gomu 48H 2026 / SER
Hay que decir que desde el punto de vista físico, la carrera es exigente, pero teniendo en cuenta los habituales avituallamientos, que se podían llevar a cabo cada vuelta, no es especialmente dura. Sí lo es desde el punto de vista emocional.

Además, este atleta, que ya estuvo con nosotros para hablarnos de la Spartatlon, en la conversación nos ha reconocido si volvería o no a embarcarse en una aventura de estas características.







