La Vall d’Albaida refuerza su peso en la nueva Acadèmia Valenciana de Cronistes con 11 representantes
Alfred Bernabeu reivindica el papel de la memoria local y la función del cronista en la era digital

Entrevista a Alfred Bernabeu. La Vall d’Albaida refuerza su peso en la nueva Acadèmia Valenciana de Cronistes con 11 representantes
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La histórica Llotja de la Seda de València ha sido el escenario de la constitución definitiva de la Acadèmia Valenciana de Cronistes Oficials, una institución que nace con el objetivo de poner en valor la memoria histórica y la investigación local de los municipios valencianos.
Un total de 55 cronistas han tomado posesión como académicos en un acto solemne que ha contado con una amplia representación de la Vall d’Albaida, una de las comarcas con mayor presencia en la nueva entidad.
El cronista oficial de Ontinyent y secretario general de la Academia, Alfred Bernabeu, explica que fue una jornada especialmente intensa: “Fue un día muy largo, muy intenso, con mucho protocolo, mucha organización y muchos momentos para coordinar a todos los académicos y autoridades”.
La Vall d’Albaida, una de las comarcas con mayor representación
La comarca de la Vall d’Albaida cuenta actualmente con 11 cronistas oficiales integrados en la Academia, procedentes de municipios como Ontinyent, Bocairent, Agullent, Aielo de Malferit, L’Olleria, Otos, Benicolet, Llutxent, Benigànim y Quatretonda.
Para Bernabeu, esta presencia no es casual, sino el resultado de una tradición investigadora sólida y constante: “Somos una comarca muy activa en historia, cultura y patrimonio. Hay una circulación constante de ideas y de investigación entre cronistas”.
El acceso a la Academia, recuerda, no es automático: “La condición principal es ser cronista oficial nombrado por la corporación municipal, no por decisión personal de un alcalde, y acreditar un currículum y una trayectoria sólida”.
Jaume I y el origen de la tradición cronística
Durante la entrevista, Alfred Bernabeu establece un paralelismo entre la labor actual de los cronistas y las raíces históricas de la tradición valenciana, citando la figura de Jaume I como referente.
“Jaume I dictó el Llibre dels Fets, y quien escribe el relato también influye en cómo se construye la historia”, señala. En este sentido, recuerda la importancia de la memoria escrita como herramienta para comprender el pasado.
La Academia, además, prepara actividades con motivo del 750 aniversario de la muerte del monarca, una efeméride que marcará la agenda cultural del año.
El papel del cronista en la era digital
Lejos de perder relevancia, la figura del cronista mantiene hoy una función esencial en la preservación del patrimonio documental y la divulgación histórica.
“Un buen cronista es un buen historiador”, afirma Bernabeu, que insiste en la necesidad de divulgar el conocimiento: “¿De qué sirve lo que sabemos si no lo damos a conocer?”.
Como ejemplo, menciona trabajos recientes publicados en revistas locales, como un estudio sobre la plaga de langosta del siglo XVIII: “Se llegaron a recoger casi 130.000 kilos de langosta y durante dos años se perdieron cosechas enteras”.
También recuerda episodios históricos vinculados a riadas y transformaciones urbanas: “La historia nos enseña que los ríos también tienen memoria, y conviene no olvidarlo”.
Reconocimientos en la nueva Academia: Abel Soler, académico de honor
El acto de constitución también incluyó el nombramiento de académicos de honor, entre ellos el historiador de Albaida Abel Soler, una de las figuras más destacadas de la investigación local en la Comunidad Valenciana.
Bernabeu lo define como “la persona que más conoce la historia de los municipios valencianos”, con más de un centenar de libros publicados y una trayectoria académica excepcional.
Junto a él también fueron reconocidos nombres como Agustí Ventura y Jesús Huguet, referentes en el ámbito cultural e institucional valenciano.
Más cronistas para más municipios: una figura en expansión
Uno de los debates que plantea el propio colectivo es la necesidad de ampliar la figura del cronista a más municipios.
“Sí, hacen falta más cronistas”, afirma Bernabeu sin dudas. Según explica, cada vez más ayuntamientos muestran interés en incorporar esta figura como elemento de identidad cultural y memoria local.
Sin embargo, recuerda que se trata de un trabajo voluntario: “No cobramos, lo hacemos por vocación. Es una dedicación prácticamente absoluta, pero necesaria para conservar el patrimonio de todos”.
Una red de conocimiento al servicio del territorio
La Acadèmia Valenciana de Cronistes se consolida como una red de colaboración entre investigadores locales de las tres provincias.
Para Bernabeu, el valor principal está en el trabajo conjunto: “Compartir investigaciones y fuentes enriquece el conocimiento de todos y fortalece la historia de cada municipio”.
La institución ya prepara nuevas actividades centradas en la figura de Jaume I y en la divulgación del patrimonio histórico valenciano.
Memoria, territorio y compromiso cultural
La constitución de la Academia no solo supone un reconocimiento institucional, sino también una reafirmación del papel de la historia local en la sociedad actual.
“Si no difundimos lo que sabemos, no sirve de nada”, resume Alfred Bernabeu. Una idea que sintetiza el espíritu del colectivo: conservar, investigar y compartir la memoria de los pueblos valencianos para entender mejor el presente y construir futuro.




