La sombra de la industria farmacéutica planea sobre las guías médicas en España
Un estudio de Sergio Martín, estudiante de la UMH, revela que el 80 % de los autores de estos manuales clínicos mantienen vínculos económicos con las farmacéuticas y muchos no los declaran

Entrevista a Sergio Martín, estudiante de Medicina en la UMH, en Hoy por Hoy Alicante para hablar de su estudio que alerta de la estrecha relación entre los redactores de las guías médicas y las farmacéuticas
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Alicante
Cuando acudimos al médico, confiamos a ciegas en que el tratamiento que recibimos es el mejor posible y, sobre todo, el más independiente. Sin embargo, un trabajo de fin de carrera de la Facultad de Medicina de la Universidad Miguel Hernández (UMH) hace que esa confianza pueda perder algo de fuerza. El estudiante Sergio Martín ha puesto cifras a la estrecha y, a veces, opaca relación entre quienes redactan las guías de prácticas clínicas en España y la potente industria farmacéutica.
El estudio, publicado recientemente en la revista Gaceta Sanitaria, no se anda con rodeos. Tras analizar a 704 autores de 60 guías médicas, es decir, aquellas que marcan cómo se debe diagnosticar y tratar una enfermedad en nuestro país, los datos son demoledores. El 80 % de estos expertos recibe algún tipo de remuneración o transferencia de valor por parte de laboratorios. Lo grave, como explica el propio Martín en Hoy por Hoy Alicante, no es la colaboración en sí, sino que casi la mitad de los autores no declara estos vínculos, dejando la transparencia en un cajón.
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DescargarNi siquiera los coordinadores
Esta investigación, pionera en España, señala que incluso los coordinadores de estas guías, quienes deberían dar ejemplo, son los que menos informan sobre sus conflictos de interés. La situación contrasta con países como Estados Unidos o Francia, donde existen registros públicos y accesibles para que cualquier paciente sepa quién paga a quién. En España, ese rastro es hoy un laberinto de documentos poco manejables y dispersos por las webs de cada empresa.
El objetivo de este toque de atención no es sembrar el miedo, sino exigir un sistema de registro único y obligatorio. "Se trata de cuidar la confianza que la sociedad deposita en nosotros", afirma el futuro médico. Al final del día, lo que está en juego es asegurar que las recetas que el doctor extiende respondan exclusivamente a la mejor evidencia científica y no a intereses ajenos a la salud de los pacientes.




