Ontinyent reivindica la danza desde las aulas y los escenarios en un 29 de abril marcado por los terremotos
Alumnado, profesorado y profesionales ponen en valor el esfuerzo, la vocación y las dificultades de un sector con gran talento local


La formación: pasión, disciplina y una base que se construye desde pequeños
El Día Internacional de la Danza se ha celebrado en Ontinyent con una mirada amplia al sector, desde quienes empiezan hasta quienes ya han dado el salto profesional. En La Ventana, el programa se trasladaba a la academia Òpera Ballet para conocer de cerca el trabajo que se realiza desde la base.
Allí, la responsable del centro, Noemí Torró, ponía el acento en la importancia de visibilizar esta disciplina: “Es una forma de expresarnos, es una profesión y también una manera de comunicar emociones que muchas veces no sabemos verbalizar”. Además, recordaba que detrás de cada actuación hay mucho más de lo que se ve: “Son muchas horas de ensayo y preparación. La gente lo valora, pero nos gustaría que lo valoraran más”.
Desde el alumnado, el mensaje es claro. María explicaba que la danza es “un pilar fundamental” en su vida, mientras que Júlia destacaba el ambiente de compañerismo dentro de la academia: “Es como una familia”. Por su parte, Alma subrayaba los valores que aporta: “He aprendido paciencia, esfuerzo y a pensar en los demás”.
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Opera ballet. Día Internacional de la danza
El salto profesional: talento que busca oportunidades fuera
Esa formación tiene continuidad en muchos casos fuera de España. En Hoy por Hoy Ontinyent Vall d’Albaida, la bailarina ontinyentina Patricia Insa compartía su experiencia tras varios años desarrollando su carrera en Italia.
“En España hay muchísimo nivel, pero si quieres una carrera estable, la mayoría tenemos que emigrar”, explicaba. Una realidad que refleja la dificultad de consolidar una trayectoria profesional dentro del país, pese a la calidad de los bailarines.
Insa describía además lo que supone la danza a nivel personal: “Cuando bailo, es como si desapareciera, como si todo el cuerpo cambiara”. Una sensación que comparte con otros profesionales, que entienden la danza como algo que va más allá de una elección y se convierte en una forma de vida.
Una disciplina que busca mayor reconocimiento
Desde ambos ámbitos, formación y profesión, se coincide en una idea: la danza necesita más reconocimiento. No tanto en cuanto a valoración puntual, sino como profesión con entidad propia.
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Descargar“Como hobby todo el mundo la conoce, pero como trabajo no está tan valorada”, señalaban durante el reportaje. También se apunta a la falta de hábito como uno de los retos pendientes: el público que acude a espectáculos suele salir satisfecho, pero todavía no existe una cultura consolidada de consumo de danza.
En un día que ha quedado parcialmente eclipsado por los movimientos sísmicos en la comarca, el sector ha aprovechado para recordar todo lo que hay detrás de este arte: esfuerzo, constancia y una vocación que, en muchos casos, empieza en casa… y continúa lejos de ella.

Miguel Coll
Director de Hoy por Hoy la Vall d'Albaida.




