Fernando Adrián, el más destacado en la novillada de triunfadores
El reiterado fallo con la espada le privó de cortar oreja al primer novillo de su lote

El novillero madrileño Fernando Adrián, en un trincherazo al primer novillo de su lote el domingo en la Maestranza.(TOROMEDIA)

El novillero madrileño Fernando Adrián hizo lo más destacado del festejo de triunfadores celebrado este domingo en la Real Maestranza de Sevilla, en la que el fallo con la espada ante su primero le privó de cortar algún trofeo. Sus compañeros de cartel, el mexicano Sergio Flores y el cacereño Rafael Cerro también se fueron de vacío.
Ficha del festejo:
Se lidiaron seis novillos de Los Azores, bien presentados y de juego desigual. Los mejores fueron primero y segundo, aplaudidos en el arrastre. Más deslucidos tercero, quinto y sexto, y peligroso el cuarto que embistió a las caderas.
Sergio Flores; casi entera desprendida (leves palmas tras aviso) y estocada (silencio).
Fernando Adrián; cuatro pinchazos y estocada desprendida (saludos tras aviso) y estocada trasera y un descabello (saludos tras aviso).
Rafael Cerro; estocada desprendida (silencio) y estocada atravesada y dos descabellos (silencio tras aviso).
La plaza registró algo más de media entrada en tarde agradable con rachas de viento que molestaron a los toreros.
Mucho embistió el primer novillo de la tarde y muchos muletazos le dio el mexicano Sergio Flores, aunque su trasteo no acabó de tomar vuelo. Al final, el respetable dictó sentencia ovacionando al ejemplar de Los Azores y aplaudiendo levemente al torero azteca. Al cuarto lo recibió a portagayola, sufriendo una fea voltereta, por fortuna sin graves consecuencias, que le obligó a pasar a la enfermería cuando acabó su faena. Este novillo fue el más peligroso del encierro y nada pudo hacer Flores.
Fernando Adrián recibió a su primero con cuatro faroles de rodillas y, tras brindar al público, dosificó muy bien al buen novillo que tuvo delante. Toreó con enorme gusto por momentos, llegando lo mejor de su actuación al natural. La espada le privó de tocar pelo. En el quinto, un animal más descompuesto, tuvo que atacar para sacar un par de series estimables por el pitón derecho ya en el tramo final de la faena.
Rafael Cerro rivalizó en quites con Flores en su primero, otro ejemplar descompuesto que le puso en aprietos un par de veces por el pitón derecho y que terminó rajadito. El que cerró plaza ni se desplazó ni humilló, con lo que Cerro optó por acortar distancias.




