Aprobada la nueva Ley de Turismo de Andalucía
La nueva Ley ha contado en su elaboración con la participación de los agentes sociales y económicos, además de ser ratificado por el pleno del Consejo Andaluz de Turismo, principal órgano consultivo de la Administración autonómica en la materia

El consejero de turismo, Luciano Alonso, acompañado por miembros del Consejo del Turismo de Andalucía y parlamentarios.

El consejero de turismo, Luciano Alonso, acompañado por miembros del Consejo del Turismo de Andalucía y parlamentarios.
El Parlamento ha aprobado esta semana la nueva Ley de Turismo, presentada por el consejero de turismo, Luciano Alonso, que nace con la voluntad de sus redactores de impulsar un modelo de desarrollo sostenible de esta industria. Los objetivos declarados son fomentar la creación de empleo y asegurar que la actividad siga siendo uno de los motores económicos de Andalucía.
Incorpora en sus 84 artículos medidas de ordenación, promoción, mejora de la accesibilidad a los recursos, impulso a la cooperación público-privada, fomento de la creación de empleo y reforzamiento de las garantías de calidad y seguridad para usuarios y trabajadores.
Entre sus principales novedades, la norma prevé la creación de nuevos instrumentos de planificación coordinados con las políticas de ordenación del territorio. Asimismo, establece una reclasificación de la oferta, introduce la regulación de nuevas fórmulas de negocio como la propiedad horizontal.
La nueva Ley incorpora también las medidas de simplificación de trámites previstas en la Directiva Europea de Servicios en el Mercado Interior con el fin de agilizar la creación de empresas turísticas. Entre ellas, destaca la sustitución de la autorización administrativa para el inicio de la actividad por una declaración responsable del interesado.
El texto modifica la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía en el sentido de homogeneizar la definición de suelo de uso turístico. De acuerdo con ello, tendrán esta consideración los terrenos que se destinen a alojamiento en al menos un 50% de su edificabilidad total. De esta proporción, el 5% podrá dedicarse a servicios diferentes del alojamiento.
También regula fórmulas de negocio como los alojamientos en regímenes de propiedad horizontal y condominio, que deberán ser gestionados bajo unidad de explotación.
En el ámbito de la promoción, se potencia la consideración de la región como destino turístico global proyectado de forma unitaria en los mercados nacional e internacional.




