Domingo, 03 de Julio de 2022

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Análisis:

Aguirre se deja querer

Un año después de su inesperado abandono de la presidencia de la Comunidad, Aguirre coquetea con la posibilidad de ser alcaldesa. Ella, en público, ni lo admite ni lo descarta pero en su ámbito más cercano, reconocen que no le desagrada la idea de ser candidata al Ayuntamiento.

La presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, ha anunciado hoy en rueda de prensa que dimite de su cargo

La presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, ha anunciado hoy en rueda de prensa que dimite de su cargo

En estos 12 meses, Esperanza Aguirre ha mantenido su presencia pública, sigue estando en todos los debates políticos, escribe una columna semanal en la prensa y no se tiene conocimiento de que haya cazado muchos talentos para la empresa privada que le contrató.

Su círculo más próximo, reconoce que la idea de ser cabeza de cartel del PP en el Ayuntamiento de Madrid, no le desagrada ni un poco aunque no tiene nada decidido

En estos 12 meses, Aguirre se ha puesto de costado y ha esquivado la privatización sanitaria, los recortes en educación o un posible naufragio de Eurovegas.

Un SMS en los teléfonos móviles de los periodistas que cubren la información política de la Comunidad alertaba, minutos después de la una de la tarde, de una convocatoria urgente: "Comparecencia de la presidenta en la sede del gobierno regional". Rumores sobre una posible remodelación del ejecutivo hacían prever un día complicado de trabajo en las redacciones. Nadie auguró ni por asomo que aquella tarde, puntual, a las dos y coincidiendo con la emisión en directo de los informativos, Aguirre iba anunciar su abandono.

En estos 12 meses, Aguirre no se ha marchado pero se ha puesto a cubierto en plena temporada de huracanes. Se ha colocado de costado y ha esquivado la privatización sanitaria, los recortes en educación que provocan estos días el inicio de curso más caótico que se recuerda en Madrid o un posible naufragio de Eurovegas. Aguirre escribe columnas, caza talentos para una empresa privada (no tenemos noticia de ninguna contratación) y analiza la actualidad política como si todo lo que ahora ocurre no fuera consecuencia de la gestión que durante años ella misma llevó a cabo. En este tiempo, ha sido la jaqueca incurable de sus compañeros de partido. Ha cuestionado a Rajoy y su posicionamiento en el Caso Bárcenas (obviando lo que ocurría en el seno de su gobierno durante los felices años Gürtel) y ha puesto en evidencia a la alcaldesa Botella por cómo dirigió la crisis del Madrid Arena. Desde luego, lo suyo no ha sido precisamente una retirada.

¿Futura alcaldesa de Madrid?

Esperanza Aguirre ni admite ni descarta esa posibilidad. En público liquida este asunto con un "no está entre mis planes". Su círculo más próximo, reconoce que la idea de ser cabeza de cartel del PP en el Ayuntamiento de Madrid, no le desagrada ni un poco aunque no tiene nada decidido. Espera que el partido mueva ficha. Aguirre sabe que Rajoy la necesita así que se dejará querer hasta el final, arañando las máximas garantías posibles, para ella y los suyos.

Sabido es que Rajoy y Aguirre no han vivido una luna de miel durante los últimos años y que las relaciones del presidente con Botella han sido mejores que con Aguirre. Pero el problema no es de amistad. El sudoku electoral convierte a Madrid capital en una pieza clave para que el Partido Popular pueda mantener el poder a nivel nacional. Esta plaza no admite errores y Botella no ha logrado reforzar su perfil político, salpicada por el Madrid Arena, el fiasco olímpico y el difícil reto de gestionar un cráter económico heredado de Gallardón.

En definitiva, un año sin Aguirre que en realidad ha sido un año con Aguirre. Pero los buenos tiempos han pasado. Los toros se ven mejor desde la barrera y ponerse al frente ahora de una institución (el de Madrid, es el Ayuntamiento más endeudado de España) conlleva también riesgos importantes para quien se ha trabajado más la foto en las inauguraciones de Metro que la propia gestión (que siempre estuvo en manos de Ignacio González) y que huyó del barco en el momento más delicado de la tormenta. El tiempo dirá pero de momento, Aguirre sigue en el escaparate y... se deja querer.

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