29 detenidos en Gipuzkoa en una operación contra la explotación laboral de pakistaníes
La operación, denominada 'Tranvía', se inició a primeros del año 2013 por parte de la brigada de extranjería con una investigación sobre los establecimientos hosteleros de Gipuzkoa regentados por ciudadanos pakistaníes
Agentes de la Policía Nacional han desarticulado un grupo que se dedicaba a ofrecer falsos puestos de trabajo a ciudadanos pakistaníes para explotarles laboralmente en diversos restaurantes tipo kebab. Además, se les acusa de falsificar documentos de residencia y de trabajo para obtener ayudas sociales.
En total se han detenido a un total de 34 personas, de los cuales 27 son de Pakistán, siete españoles, un rumano y un nepalí, según informaron fuentes policiales. También se han imputado a dos personas. Las detenciones se han llevado a cabo en las provincias de Gipuzkoa, donde se produjeron 29 arrestos, Valencia, Almería y Gijón.
Las pesquisas permitieron descubrir un grupo criminal que contrataba a trabajadores pakistaníes en situación irregular en España, a los que les ofrecían falsas ofertas de empleo. Una vez captados, les obligaban a trabajar más de 12 horas sin descansos y sin días libres, con salarios entre los 100 y los 200 euros al mes "cuando los había", según indican fuentes oficiales.
Además, este grupo introducía clandestinamente a sus propios compatriotas en España, procedentes de otros países europeos o de Pakistán, burlando los controles fronterizos, y presentando documentos falsos, matrimonios de conveniencia o certificados de familia para tutelas o reagrupamientos.
De esta manera, los agentes descubrieron que el principal responsable de la trama, junto a otros pakistaníes había creado una importante red, a través de la cual facilitaban documentos de residencia y trabajo a cambio de entre 6.000 y 14.000 euros. Además, gestionaba más de una docena de viviendas para albergar a sus compatriotas "en condiciones deplorables" y obtener los empadronamientos fraudulentos.
Las investigaciones detectaron que incluso llegaban a empadronar a ciudadanos pakistaníes que tenían pensado entrar a España en un futuro, con el fin de poder cobrar las prestaciones y obtener la autorización de residencia en el plazo más corto posible.
El grupo contó con el asesoramiento de un experto empresarial español que se encargaba de falsear informes y facturas, así como de varios pequeños y medianos empresarios guipuzcoanos, los cuales habrían facilitado "contratos de trabajos limpios, con le fin de conseguir la regularización de inmigrantes pakistaníes a cambio de dinero".




