El Gobierno quiere que la inversión en investigación retorne a las empresas
La red se divide en nueve categorías de centros, y quedará en cuatro: los centros de investigación cooperativa -pequeños centros que se dedican a investigar biomateriales, nanociencias o tecnologías energéticas-, los centros tecnológicos (Tecnalia, Azti,...), las unidades de investigación empresariales, y los agentes de intermediación oferta demanda (como Elhuyar)
El GV quiere acercar de nuevo la investigación a la empresa para obtener un rendimiento práctico. La consejera de desarrollo económico y competitividad, Arantza Tapia, insiste que el 2% del PIB que actualmente se invierte no retorna como debería, por lo que cada agente de la red será examinado para cumplir unos objetivos y conseguir aumentar el peso del desarrollo tecnologico del 37 al 48% en 2020
El Gobierno Vasco primará a los centros de la red vasca de ciencia, tecnología e innovación (RVCTI) que consigan trasladar a las empresas sus productos, y medirá sus resultados.
La consejera de Desarrollo Económico y Competitividad del Gobierno Vasco, Arantza Tapia, ha presentado hoy la reordenación de esta red vasca, justificada porque Euskadi dedica el 2,1 por ciento de su PIB a la investigación y desarrollo, pero el retorno que llega a la sociedad de ese dinero es insuficiente.
Uno de los problemas es que la red vasca de ciencia y tecnología se dedica actualmente más a la investigación básica -que supone un 13 por ciento del gasto y es la que se traduce en artículos en las revistas especializadas- y a la investigación aplicada -la que a partir de la investigación básica consigue patentes, que supone el 50 %-.
La tercera "pata", el desarrollo tecnológico, es decir, la traslación directa a las empresas, o la creación de nuevas empresas a partir de una tecnología, sólo supone el 37 %.
"Tenemos mucho conocimiento, lo que no es malo en sí, pero no se traslada a las empresas", ha resumido la consejera.
El objetivo es conseguir para 2020 que el desarrollo tecnológico suponga el 48 por ciento de la I+D vasca frente al 37 % actual.
Para ello, el Gobierno Vasco va a actuar en varias áreas, comenzando por simplificar la red de centros.
Actualmente, la red se divide en nueve categorías de centros, y quedará en cuatro: los centros de investigación cooperativa -pequeños centros que se dedican a investigar biomateriales, nanociencias o tecnologías energéticas-, los centros tecnológicos (Tecnalia, Azti,...), las unidades de investigación empresariales, y los agentes de intermediación oferta demanda (como Elhuyar).
La segunda, midiendo los resultados conseguidos por cada centro: se va a juzgar a cada uno por el número de empresas creadas, la facturación conseguida o su presencia en proyectos internacionales.
Las subvenciones -el Gobierno Vasco destina 144 millones a programas de I+D como Etorgai- se adaptarán para primar la financiación de esta transferencia directa de tecnología a la empresa.
El objetivo, además de hacer más rentable el dinero público, es conseguir arrastrar una mayor financiación privada.
Los que mayor cambio van a notar son lo CIC, centros de investigación cooperativa, que en un 92 por ciento se dedican a la investigación básica y que viven en un 91 por ciento de financiación pública.
El objetivo para 2020 es que suban de un 9 a un 30 por ciento la financiación privada que logren.
Además, también se va a primar a los investigadores que se concentren en las tres áreas en las que Euskadi ha decidido especializar su industria: en biociencias y salud, energía y fabricación avanzada.
La consejera ha concluido insistiendo en que con esta reordenación no se pretende "ni desinvertir, ni que hay menos gente, sino poner en valor el trabajo que se hace".




