Descubre el poder del pensamiento positivo
Según la Clínica Mayo de EEUU, las personas más optimistas viven un 19% más.

Valencia
Cambia tu mente para cambiar tu vida. Modificar los pensamientos que transcurren dentro de cada uno de nosotros es el primer paso para hacer frente a situaciones o estados de ánimo que nos resultan complicados o desagradables. La Psicología Positiva puede ser un arma para cambiar un estado de ánimo. María José Botía, directora del Instituto Europeo de Psicología Positiva en Murcia afirma: “En el estudio de la ciencia de la felicidad se encontró que en nuestro estado de felicidad general hay una parte genética, un peso de las circunstancias y una parte muy importante de nuestra voluntad. Esa es la parte que podemos trabajar para cambiar nuestro estado de ánimo. Para ello, podemos entrenar nuestra capacidad de percibir aquellas cosas buenas que ocurren en nuestro día a día y que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidas. Un ejemplo de ello podría ser escribir cada día tres cosas buenas que te hayan pasado, como hacer un diario de eventos y emociones positivas. Pero es importante matizar que nosotros trabajamos con cada caso en particular personalizando cada ejercicio, y que éste se ajuste a la necesidad que cada persona puede tener, siendo realistas con la situación de cada caso particular”.
En los hospitales, en muchos hogares, hay personas que se enfrentan a situaciones complicadas, como por ejemplo una enfermedad… ¿Cómo podrían poner ellos esta filosofía en práctica? “De forma literal, por poderse se puede. Otra cuestión es que sea sano hacerlo, me explico: pensar que no me va a pasar nada malo aunque vaya a 200 km por hora por la carretera no es muy precavido. Pensar en positivo es constructivo cuando se ajusta a la situación que estoy viviendo. Eso sí, tener la esperanza de que con un tratamiento puedo curar una enfermedad es un paso para, por lo menos, intentarlo, las personas más optimistas en estudios longitudinales (a largo plazo) se ha demostrado que viven un 19% más de tiempo. Son datos de la Clínica Mayo de EEUU, así que merece la pena intentarlo.
Cambiar un pensamiento negativo en positivo tiene un proceso que depende también de la naturaleza de ese pensamiento negativo. “Hay una forma muy conocida en Psicología que son las autoinstrucciones, que consisten en decirnos a nosotros mismos cosas que nos ayuden. Por ejemplo, alguien que se levante con ansiedad por las mañanas porque tiene mucha responsabilidad y su primer pensamiento es "hoy me van a venir con un montón de problemas". Podemos plantear cambiarlo por un "hoy me van a venir tanto problemas como situaciones mejores, ambas están presentes y hoy decido prestar algo más de atención a las mejores". Pero este último pensamiento debe encontrarlo y definirlo cada persona, porque cada uno somos un mundo y el psicólogo puede ayudar a encontrarla pero no debe definirla, porque entonces sería la que le serviría al psicólogo, pero puede que no tanto a la persona a quien acompaña”, señala Botía.
La meditación, la concentración y el autoconocimiento (lo que en Psicología llaman “mindfulness”), son una herramienta muy poderosa para alcanzar conciencia plena de lo que estamos viviendo aquí y ahora, para vivir cada momento con plenitud. “Focalizarnos en un pequeño objetivo cada día para aumentar nuestro bienestar, ir sembrando un cambio de actitud optimista ante los retos del día a día. Es muy importante fomentar relaciones sociales que sean constructivas. Tomar consciencia de nuestros logros, sentir que podemos hacer cosas; que creemos en nosotros mismos; sentirnos satisfechos con las metas que vamos consiguiendo. Involucrarnos en tareas que nos produzcan ese bienestar que hace que el tiempo pase sin darnos cuenta; tener esa sensación de poner parte de nuestra capacidad y potencial en todo aquello que hacemos. Experimentar emociones positivas, como gratitud, alegría, esperanza hace que tengamos bienestar y disminuyan las emociones negativas proporcionalmente”, explica nuestra experta.
En muchas ocasiones en diferentes publicaciones se habla de la risa como un elemento saludable, como una fuente de auténtico bienestar. “Es una emoción positiva o, por lo menos, el reflejo de ella. Cuando nos reímos se activa en nuestro cerebro el sistema de recompensas asociado a diversos placeres, liberamos endorfinas y dopamina que son sustancias que nos hacen sentirnos bien. La risa es una forma más de conectar con emociones positivas pero no la única, cada persona tiene una forma mediante la que le resulta más fácil conectar. Algunos usan el humor, otros escuchan música, otros en una conversación con un amigo… Lo bonito es que cada uno acaba encontrando en sus fortalezas una gran variedad de situaciones que le hacen sentirse bien”, comenta Botía.




