Ginés Marín corta la única oreja de la tarde en la Maestranza
El jerezano aprovechó uno de los tres novillos potables que tuvo el encierro de Fuente Ymbro
Sevilla
Terna de debutantes en la Maestranza y novillada de Fuente Ymbro, hierro que el pasado año propició la salida a hombros de los entonces novilleros Borja Jiménez y José Garrido. Este domingo no se ha llegado a tantos, aunque sí hubo astados con posibilidades y sólo el jerezano Ginés Marín aprovechó la suya.
Se han lidiado seis novillos de Fuente Ymbro, desiguales de presentación -más terciados los dos primeros- y de juego. Nobles primero y cuarto, aunque justitos de fuerza; más parados segundo y tercero, rompió a embestir con calidad el manso quinto y tuvo movilidad pero falta de entrega el sexto.
Clemente, de nazareno y oro: Dos pinchazos, media estocada y cinco descabellos (silencio tras aviso). Pinchazo hondo y un descabello (silencio).
Ginés Marín, de rosa palo y oro: Estocada contraria (vuelta tras petición). Pinchazo y estocada desprendida (una oreja).
Varea, de grana y oro: Estocada (silencio). Pinchazo y estocada desprendida (silencio).
En cuadrillas, Montoliú saludó tras un buen par al sexto.
La plaza registró media entrada en tarde calurosa y con rachas de viento.
El francés Clemente tuvo por delante el lote con más posibilidades. Fueron sus dos novillos los más nobles del encierro y los que más duraron en la muleta, eso sí con el hándicap de la justeza de fuerza. El rubio torero dio incontables muletazos, aunque de justo calado en los tendidos.
El triunfador de la tarde fue el jerezano Ginés Marín. Su primero, muy aplomado, sólo le dio opción de mostrar su buen corte en los estatuarios iniciales y su valor en las bernardinas de cierre. Anduvo certero con la espada, pero la petición de oreja pareció a todas luces excesiva. No hubo dudas en el quinto, un novillo abanto de salida, que buscó la querencia en varas, pero al que Marín acertó a amarrar en los medios con su muleta. Hubo tres buenas series de naturales que hicieron sonar la música, a las que siguieron otras tres por el pitón derecho. Las manoletinas finales calentaron al respetable, que quizá hubiera pedido el segundo trofeo de no mediar el pinchazo previo a la estocada.
Varea pechó con el lote más deslucido. Su primero, de pelo melocotón y con cuajo, se paró enseguida y sólo le dejó mostrar su empeño y atacar para sacarle una serie por el pitón derecho. Algo más de movilidad tuvo el sexto, aunque muy falto de entrega. Además, en el nudo de la faena sobrevino un desarme tras el que el novillo ya quedó más parado.

Paco García
Nacido en Sevilla en enero de 1971. Estudió Ciencias de la Comunicación (Periodismo) en la 1º Promoción...




