Programa fallas València en Comú
Valencia
València en Comú conciben las lallas y fiestas populares como espacios de participación y vertebración social. Las fiestas populares de la ciudad de Valencia, y la fiesta de las Fallas en especial, constituyen en buena medida modelos de participación ciudadana, autogestión, descentralización cultural y reforzamiento de lazos sociales y barriales. Por ello, su espíritu participativo, lúdico y comunitario conecta totalmente con las lógicas por las que apostamos en València en Comú. Sin embargo, en las últimas décadas, tanto las fallas como otras fiestas populares han sufrido un proceso de mercantilización y de instrumentalización política por parte de los gobiernos del PP. Apostamos, pues, por una recuperación del carácter popular de la fiesta, que ya se está llevando a cabo en algunos casales, y por devolver su gestión a la ciudadanía. Las fiestas son, de hecho, un elemento muy importante de socialización y cohesión de nuestra sociedad. Muchas de ellas han sido cristianizadas, pero su origen está en el señalamiento y celebración de los tiempos que marcaban los ciclos estacionales (solsticios, equinoccios) que daban origen o fin a cultivos, fertilidad de los animales, ritos de paso de las personas, inicio de un nuevo ciclo de vida con la primavera, etc., desde épocas prerromanas y romanas, también en nuestras tierras. En el área mediterránea, la religión católica adoptó esas festividades paganas cristianizándolas, y derivaron en nuestras fiestas actuales: Navidad, Pascua, Fallas y Fogueres de Sant Antoni, Sant Josep y Sant Joan, etc. Sin embargo, el carácter multicultural de la Valencia actual aconseja potenciar el carácter festivo y socializador de estas fiestas, distinguiéndolas de los rituales religiosos que los envolvieron. El Ayuntamiento trabajará junto con las diferentes comunidades culturales de la ciudad para hacer de las fiestas un elemento de integración y cohesión social, y para ampliar la capacidad de la ciudadanía para gestionarlas y hacerlas suyas.
Se potenciará, a través de diferentes medidas, el carácter participativo y popular de las Fallas, para consolidar las tendencias a la integración intercultural, el reforzamiento de los lazos sociales y la solidaridad barrila ya presentes en muchas de ellas. Se promocionará la autogestión ciudadana de las Fallas, estableciendo mecanismos para garantizar la transparencia y neutralidad del Ayuntamiento con respecto a las distintas fallas de la ciudad.
Se reformará el Concurso de Fallas en dos sentidos. Por una parte, se reformará la composición del jurado, que contará con miembros del mundo fallero y miembros ajenos a él. Le establecerá un criterio rotativo entre los representantes de las diferentes fallas. Se buscará, a largo plazo, desarrollar y consensuar mecanismos de participación que permitan la constitución de un verdadero jurado popular. Se explorará la posibilidad de crear jurados infantiles (o parte de ellos) para la falla infantil. En ese ámbito, se valorará especialmente la coparticipación de las niñas y niños en el propio diseño y creación del monumento, o en su activación y desarrollo durante la semana fallera. Por otra parte, se valorará especialmente el sentido popular, crítico y satírico de las fallas como vehículo de libre expresión de falleras, falleros y artistas. Frente a las grandes superproducciones falleras, se valorará especialmente el trabajo artesanal y la experimentación con nuevos lenguajes escultóricos y constructivos. Se valorará, asimismo, la utilización creativa de presupuestos austeros y la utilización de materiales ecológicos que aseguren un mínimo impacto medioambiental en la ciudad y su entorno.
Se reformarán y mejorarán los espacios expositivos, con el objetivo de dignificar el trabajo artesano. Se reformularán las estrategias de difusión de la fiesta, poniendo el énfasis en su carácter artesano, popular y participativo. Se diseñarán estrategia de comunicación y un plan de intervención con el objetivo de su reconocimiento como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
Se reformularán el sentido y los criterios de selección de la Falla Municipal. Se apostará por artistas identificadas/os con las últimas tendencias de la estética fallera, explorando las posibilidades de colaboración creativa entre artistas falleras/os y artistas de otros campos estéticos. Por el carácter emblemático y simbólico de la Falla Municipal, se buscarán propuestas basadas en un presupuesto austero, que utilicen materiales ecológicos y que busquen soluciones creativas nuevas.
Se reforzará la relación entre las Fallas y la universidad valenciana, introduciendo un capítulo específico, en la convocatoria anual de proyectos I+D+I para un nuevo modelo productivo (punto 2.2), en torno a las Fallas. Se potenciarán proyectos de investigación transversales, que estudien en profundidad la economía, la cultura, la técnica y las dinámicas sociales del mundo fallero. Se potenciarán también estudios sobre el impacto medioambiental de las fallas y el desarrollo de modelos de gestión de la fiesta y de construcción y gestión de los monumentos falleros que aseguren su sostenibilidad y la reducción progresiva de su impacto ecológico. Los resultados de esos estudios se divulgarán adecuadamente con el objetivo de retroalimentar las relaciones entre la fiesta y el conocimiento científico. Se utilizará también para diseñar las políticas municipales futuras en torno a las Fallas y las fiestas populares de Valencia.
Se favorecerá una democratización de la Junta Central Fallera. En primer lugar, en la composición de sus miembros, que deberán establecerse por medios democráticos a través de mecanismos de participación ciudadana. En segundo lugar, en sus criterios de actuación, que deberán seguir las lógicas igualitarias y del bien común que debe guiar a una institución democrática.
Se otorgarán ayudas a las fallas que incorporen criterios de igualdad de género y de integración intercultural en sus comisiones y en su funcionamiento real. Se otorgarán también ayudas para las fallas ecológicas, favoreciendo la utilización de materiales no contaminantes y la adaptación de los monumentos falleros a elementos tradicionales y medioambientalmente sostenibles.
Se facilitará al máximo el uso del espacio público para la fiesta, en la línea del punto 4.1, en nuestra estrategia de recuperación del espacio urbano por la ciudadanía. Se buscarán soluciones consensuadas en cada barrio para afrontar los problemas de convivencia que pudieran generar el ruido y el corte de calles al tráfico, con el objetivo de que ninguna parte de la ciudadanía se sienta excluida de una fiesta que debe ser de todos.
Se reestructurará la Cabalgata del Ninot, devolviéndole su antiguo sentido, y la del Regne, a la que se debería buscar un nombre más adecuado.
Se reestructurarán los gastos municipales para favorecer la cooperación entre fallas (en especial entre las del mismo barrio) en vez de la competencia entre ellas. Al mismo tiempo, se eliminarán gastos superfluos y suntuarios que entran en contradicción con el espíritu popular y barrial de la fiesta.
Se aumentarán las ayudas a las publicaciones en valenciano, no sólo en los llibrets, sino también proporcionando asesoramiento en corrección lingüística. Se creará, además, un Concurso municipal de Llibrets de Falla que servirá para dar visibilidad y dignificar los géneros literarios asociados al mundo fallero.
Se remunicipalizará la gestión de los conciertos de Fallas, actualmente en manos de empresas privadas (punto 4.4) y se incluirán grupos valencianos en la programación, en coordinación con el circuito municipal de directos pop-rock.




