Últimas noticias Hemeroteca

Domingo, 08 de Diciembre de 2019

Otras localidades

La Universidad de Zaragoza, a los tribunales por discriminar a un estudiante con discapacidad

A Héctor Blasco se le anuló la matrícula al no poder adaptar las asignaturas a su minusvalía

Héctor Blasco tiene 19 años, y una discapacidad física del 40% por causa de la enfermedad de Perthes: una patología rara, que le obligó hace tres años a dejar el deporte de contacto y a especializarse en bicicleta y natación. Héctor estaba matriculado en el INEF de Huesca para ser profesor de deporte adaptado, que es lo que él desea, acogiéndose al cupo de personas con discapacidad. En noviembre cuando empezaba el curso, la universidad le obligó a renunciar a su plaza. El 13 de julio su caso se verá en los tribunales por la vía de lo contencioso administrativo.

Cuando Héctor recibió la comunicación oficial de la Universidad de Zaragoza en julio de 2014 en la que se le decía "resuelto el proceso de adjudicación de plazas me es muy grato comunicarte que has sido admitido en el Estudio Oficial de Grado de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, por lo que quiero darte mi más cordial bienvenida..." estaba feliz. Había tenido que dejar de jugar al fútbol tres años antes al diagnosticarle una enfermedad rara por la que se pierde movilidad en la cadera, y se acaba necesitando una prótesis prematuramente. Pero su familia buscó más alternativas y él otros deportes que practicar.

Un mazazo para la familia

Le ayudaron los compañeros, sacó el bachillerato y cuando quiso ir a la universidad lo tenía tan claro que Beatriz, su madre, empezó a mirar lo que había que hacer para entrar con el cupo de discapcitados para estudiar INEF. Pidió documentación médica. respondió a todos los cuestionarios requeridos, llevó a su hijo a que le hicieran todas las pruebas necesarias. Héctor fue admitido, pero en noviembre, con el curso ya comenzado,  le anularon la matrícula; fue un mazazo para la familia: "Existen asignaturas obligatorias que implican la realizacion de ejercicios físicos...y no podemos asumir la responsabilidad de ser responsables del empeoramiento de su patologia de cadera izquierda que se va a producir con total seguridad...", dijo la Universidad en su escrito oficial.

Héctor y su familia lucharon, recurrieron pero fue inutil. El equipo rectoral de la Universidad pública de Zaragoza fue implacable, y Héctor está hoy sin estudiar.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?