El CAAC celebra sus 25 años con una muestra homenaje al "silencio" de la Cartuja
La muestra, que estará abierta hasta el 7 de febrero, rescata obras de Velázquez, Zurbarán o Valdés Leal
Sevilla
El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) ha inaugurado la exposición "El gran silencio" como celebración de sus 25 años y cuyo título rinde homenaje a su sede, la Cartuja de Sevilla, un antiguo monasterio que, entre otras cosas, se distinguía por su riguroso silencio.
La exposición reúne en varias salas obras de arte que habían pertenecido al monasterio cartujo, que salieron del cenobio con la desamortización de Mendizábal y que ahora, dos siglos más tarde, regresan para ser vistas en el que fue su primer lugar de destino junto a otras de artistas internacionales, en su mayoría instalaciones.
Las obras que pertenecieron a la Cartuja de Sevilla, que llegó a contar con una nutrida colección de arte, la cual no ha sido exhaustivamente rastreada por los investigadores tras su dispersión por la desamortización y el anterior saqueo francés en 1810, son cinco esculturas y cinco pinturas, debidas a Alonso Cano, Martínez Montañés, Juan de Mesa, Vasco Pereira, Valdés Leal, Lucas Valdés, Velázquez y Zurbarán.
Mientras que las obras contemporáneas seleccionadas por el director del CAAC, Juan Antonio Álvarez Reyes, que ha actuado como comisario de la muestra, son de John Cage, el colectivo ruso Chto Delat, Tacita Dean, Pepe Espaliú, Philip Gröning, Susan Hiller, Susan Philipsz, Doris Salcedo, Tino Sehgal e Hiroshi Sugimoto.
Las obras clásicas que pertenecieron a la Cartuja se muestran en la misma sala y entre ellas hay una "Cabeza de apóstol" de Velázquez, "Jesús y la Samaritana" de Alonso Cano, el mayor de los lienzos, y una escultura de Martínez Montañés que reproduce a San Bruno, fundador de la orden cartuja.
Una de las salas de la exposición se ha reservado para la proyección de la película "El gran silencio", que también da nombre a la muestra, del alemán Philip Gröning, un documental de dos horas y media de duración sin ningún dialogo que refleja la vida de los cartujos en la actualidad en un monasterio francés.
Pese a las transformaciones de la historia y su destino actual como museo, la soledad, el aislamiento, el silencio y la contemplación siguen siendo conceptos propios de la Cartuja de Sevilla, sobre todo si se compara con el resto de la ciudad.
Sobre esa idea y sobre la expresada por el ensayista francés Paul Virilio acerca de la predominancia y expansión de lo audiovisual en el arte contemporáneo, según la cual "lo audiovisual apunta a suprimir la integridad del silencio de la vista", se ha basado la selección de obras contemporáneas para esta muestra, según su comisario.
Álvarez Reyes ha divido "El gran silencio" en cuatro apartados, el primero sobre el vacío y el silencio en el arte desde los años 60, que incluye la proyección de una grabación audiovisual de John Cage, fotografías de Hiroshi Sugimoto y una instalación de Tino Sehgal consistente en una sala vacía en la que evoluciona un bailarín o bailarina de carne y hueso.
El segundo se dedica al tema del aislamiento social y político, con la instalación a base de jaulas de Pepe Espaliú y el montaje con pantallas de vídeo de varios tamaños del colectivo ruso Chto Delat, mientras que el tercero, centrado en la contemplación, se ha reservado a la vídeo instalación de Susan Hiller y a otra de Tacita Dean inspirada en unas construcciones de hormigón británicas hechas en la Primera Guerra Mundial para detectar el ruido de los aviones y que nunca entraron en funcionamiento.
El cuarto y último apartado se dedica a la muerte con uno de los armarios rellenos de hormigón con los que la colombiana Doris Salcedo ha reflexionado sobre la violencia en su país y con un cuadro de Lucas Valdés -única obra clásica que se muestra fuera de la sala reservadas a ellas- sobre los enterramientos de la familia Ribera en la Cartuja, como patronos del monasterio.
En la inauguración, la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, ha destacado que el CAAC, que es el único museo cuya titularidad íntegra es de la Junta de Andalucía, tanto de su contenido como el edificio y su gestión, cosechara el año pasado 175.000 visitas.




