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Viernes, 15 de Noviembre de 2019

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Álvaro Pombo nos abre las puertas de su camarote

Acaba de publicar ‘Un gran mundo’ con Destino

Viernes 9 de octubre, es mediodía, y esta vez no vamos a ninguna librería, pero sí a un lugar repleto de libros. Llegamos a la calle donde vive Álvaro Pombo. Allí hemos quedado con el que hoy es nuestro guía, el periodista y poeta Antonio Lucas, que es gran conocedor de la obra de Pombo. “El portal nos va a llevar a su galpón, que veréis que es un gran barco. La casa de Pombo es extraordinaria en todos sus detalles, en su desorden, en su exquisita dejadez y ahí está la guarida del hombre reflexivo que siempre tiene esa capacidad de darle la vuelta a las cosas y poner el foco en algo en lo que nosotros no hemos reparado”, nos relata Antonio antes de subir a la casa del escritor.

Entramos en el camarote del capitán. Nos sentamos y empezamos a hablar con el autor sin mirar el reloj. Un gran mundo, su última novela publicada con Destino, ha llegado hace unos días a las estanterías de las librerías. En las páginas de este libro, Pombo traza un estudio de una generación que mira hacia atrás para coger impulso y poder seguir hacia delante. “Lo que cuento ahí no es de ninguna manera sociología, pero sí tiene el encuadre dentro de la alta sociedad madrileña” de la España franquista.

Ha vuelto a escoger el universo femenino como el eje de su historia y lo ha hecho dando vida a una mujer extravagante, libre y superficial. “Yo siempre digo que las mujeres son sustanciales y los hombres somos accidentales, con lo cual quiero decir que los hombres funcionamos por roles mucho más que las mujeres. En cambio, las mujeres que yo he conocido tenían una fuerte vida personal, con un gran mundo interior y también exterior”, nos cuenta.

Le preguntamos qué le parece que los futuros estudiantes vayan a poder pasar por el instituto sin cursar ninguna asignatura relacionada con la filosofía y él, como licenciado en esta disciplina, tiene claro que esto va a llevarnos a construir un mundo “muy transversal y muy flojo”. “A mí me parece muy mal, ya sé que la filosofía es difícil de enseñar, pero, ¿cómo no va a uno a pensar en el mito de la caverna o en el descubrimiento de las causas en Aristóteles?”, se pregunta indignado.

Aprovechamos que estamos en su librería particular para pedirle que nos diga qué eslogan propondría para promover la lectura en los colegios y responde que los niños que quieran convertirse en grandes lectores tienen que escribir mucho y de todo lo que les rodea. También descubrimos que la peor crítica literaria se la hizo un amigo, que, lejos de mimarle con sus palabras, le dedicó unos párrafos demoledores. Estos días sigue escribiendo y nos dice que no se está llevando ningún libro a la cama. Eso sí, para conciliar el sueño ha cogido el gusto por la música de cámara.

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