Un manojo de nervios en caída libre
El Oviedo fue superior en Zorrilla ante un Valladolid sin control que jugó la segunda parte con tres centrales. Villar y Ángel marcaron los goles blanquiviioletas. Garitano, muy cuestionado


Valladolid
Gran ambiente, buena temperatura y mismos síntomas. El Valladolid volvió a caer en su propia indecisión, esta vez ante un Oviedo creativo que se puso por delante sin despeinarse en los tres momentos que tuvo que hacerlo. Es cierto que fue un encuentro loco, de ida y vuelta, pero fue el Oviedo, secundado por 3.000 de sus aficionados, el que sacó mayor partido de esta circunstancia y el que dio más sensación de equipo en el césped de Zorrilla. En definitiva, el que mereció la victoria.
Lo mereció en una primera parte más igualada en la que los de Garitano lo intentaban, incluso con algo más de posesión, pero el peligro real siempre estuvo en el otro área. De hecho fue Linares el que no dudó en el uno contra uno con Julio para poner el 0-1 en el minuto 13. El Valladolid reaccionó bien y tras un buena jugada con pase de Álvaro Rubio, Villar ponía el empate dos minutos después con un disparo ajustado. El partido cayó entonces en la indecisión hasta que Toché acertaba en el 30' de juego para volver a poner a su equipo por delante, dejando claras las enormes carencias del Valladolid, sobre todo en el centro de la defensa.
Garitano cambió de idea en el descanso. Entraron Tiba y Samuel y el equipo jugó con tres centrales dejando las bandas para los laterales. Precisamente los dos fueron protagonistas en el gol del empate. Centro de Moyano y remate de Ángel en el segundo palo. 2-2 cuando transcurría en minuto 60 de partido.
Pareció entonces que el conjunto vallisoletano encontraba el camino, pero fue un espejismo. La entrada de Koné y el enorme espacio que dejaba el Valladolid con sus dos laterales como extremos, dieron como resultado el golazo de Susaeta, el mejor del partido, tras una buena jugada personal por el centro y gran disparo. Final del partido con 2-3, decepción en la grada pucelana y el futuro de Garitano en el aire.




