Últimas noticias Hemeroteca

Viernes, 14 de Agosto de 2020

Otras localidades

CORONAVIRUS CORONAVIRUS Sigue en directo la rueda de prensa del ministro de Sanidad, Salvador Illa
Mario Ocaña

"El día después"

Firma Mario Ocaña 'El día después'

Hoy resulta imposible sustraerse al evento de ayer y mi columna, como las primeras páginas de los periódicos, las editoriales de las cadenas de radio o los temas de debate en los desayunos de la tele, va referida a los resultados electorales del día de ayer. No esperen ustedes sesudas disertaciones políticas de alguien que como yo no es más que un ciudadano de a pie que, como una gran mayoría, se siente interesado por los resultados y no trata más que de sacar algunas conclusiones para ir tirando en el futuro próximo. Ahí van algunas de ellas:

La mayoría absoluta del PP ha desaparecido y el partido ha sufrido una severa reprimenda por parte de sus votantes que se pone de manifiesto en la pérdida de un elevado número de diputados.

El PSOE ha cosechado los peores resultados de su historia reciente y ha sufrido una merma, también importante, en el número de sus representantes en el Congreso.

PODEMOS ha sido el ganador de estas elecciones. Surgiendo casi de la nada ha conseguido una importante representación en el Congreso.

A una buena distancia CIUDADANOS ha sido el otro vencedor de estas elecciones mientras que UNIDAD POPULAR ha sobrevivido a duras penas, al tiempo que los partidos nacionalistas consiguen representación parlamentaria suficiente para convertirlos, seguramente, en el fiel de la balanza de los pactos que están por venir, gracias a una ley electoral injusta que discrimina el valor del voto de los ciudadanos de este país y que, ojalá, el nuevo parlamento cambie.

La última conclusión es que los partidos que han perdido representación parlamentaria no han dado ninguna explicación a sus votantes sobre el porqué de tales hechos. Deberían.

España ha sufrido un profundo cambio político. La victoria pírrica del PP, la caída del PSOE y la irrupción de los llamados partidos emergentes han supuesto un golpe muy duro para el sistema bipartidista, casi turnista, implantado en nuestro país desde la Transición.

Bienvenida sea la desaparición de las mayorías absolutas que aunque hacen fácil el gobierno para el que detenta el poder, pone en un estado de indefensión, también absoluta, a muchos de los gobernados. Vamos a vivir nuevos tiempos y no hay que asustarse por ello. Algunos, en esta misma noche electoral, como los viejos augures romanos, hablaban de ingobernabilidad, de dificultades para el futuro. Yo pienso que los buenos políticos, como los buenos patrones de mar, se ven en los momentos difíciles y quizás ahora, ahora que habrá que oir al otro, escuchar al que no piensa igual que tú, pactar con tu antagonista, en definitiva, dialogar para sacar adelante los proyectos comunes que permitan mantener en marcha a nuestro país y solucionar los problemas que aquejan a muchos ciudadanos; ahora, el Parlamento se convierta en un centro de debate, discusión y dialogo en el que ninguna mayoria imponga su rodillo y todas las minorías estén obligadas a entenderse en beneficio de los intereses y las necesidades de los ciudadanos.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?