Últimas noticias Hemeroteca

Miércoles, 22 de Enero de 2020

Otras localidades

'Aquelarre obispo arre (Diagnóstico:Demetriosis)'

En su 8ª columna, Manu Sánchez, quien se confiesa cristiano y cristero que no entiende cada vez que la Iglesia decide quedarse atrás, abomina de la carta pastoral del Obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, en la que define la fecundación in vitro de "aquelarre químico de laboratorio" y reproduce roles machistas.

Aquelarre obispo arre, aquelarre borriquito, que llegamos tarde. Tarde y mal, porque hay que ser borrico para tachar la fecundación in vitro de “aquelarre químico de laboratorio”. Casi “ná”. Eso ha dicho el Obispo de Córdoba. Torquemada de Hacendado. Que manía más torpe la de presentar a Dios como antónimo de la ciencia, de la mujer y del avance. En el Espidifen está el demonio, y los dolores de cabeza digo yo que los aguantará este hombre mordiendo un palo.

El señor Obispo advierte que “los niños solo pueden nacer del abrazo amoroso de los esposos y no de una pipeta”. Pero qué sabrá usted de pipetas padre…que si me apura, en verdad le digo que un buen pipetazo es parte sagrada e indispensable en cualquiera de los procesos. Que no quiero asustarlo, pero hasta por la vía tradicional, un abrazo “namá” no vale. Hay que estar como dándose la paz…pero más rato…y no parar hasta que la paz, es alcanzada por completo (y si es los dos a la par es cuando ya, lo bordas).

¿Se imagina señor Obispo, ¡qué aquelarre, qué alboroto, qué experiencia piloto!, la historia de una pareja que se ama, y ella queda embarazada por método no convencional? ¿Se lo imagina en estas fechas padre? ¿Se imagina que fuesen buscando posada por Córdoba y usted se la negase por antinaturas? ¿Se imagina señor Obispo a ese niño…condenado por un Sanedrín de sabios de tercera como usted, incapaces de ver más allá de su propia ignorancia reaccionaria? ¿Te imaginas Demetrio que por gente como tú lo terminan crucificando? ¡qué aquelarre, qué alboroto, qué experiencia piloto!

¿A quién le habla señor Obispo? La mayoría con sus palabras a lo más que llegamos es a enfadarnos, compadecernos o descojonarnos, pero… ¿Se imagina a esa madre que le escucha como quien escucha a Dios? ¿De verdad quiere frenar esa nueva vida fruto del amor y el deseo de esas parejas que después de mucho intentarlo, buscan el milagro de la vida con todos los medios que Dios les pone a su alcance? ¿Se gusta usted como responsable de esos no nacimientos padre? ¿Se ve usted guapo de Herodes? Usted, tan derecho a la vida. Usted, con ese nombre de plaga en forma de nueva enfermedad anticonceptiva: la Demetriosis. Y es que Demetrio, no te metas en los endometrios y deja que las mujeres traigan niños al mundo como les salga del coño.

¿Quién es usted para negar la obra de Dios?...y no me salga con que son indicaciones del jefe, que este Papa curiosamente solo mola cuando no parece un Papa. Y es que yo, lo confieso, soy del Gran Jefe del tirón, que los representantes en la Tierra, y en Saturno, de toda la vida de Dios, además de quedarse el 20%, terminan manoseando la obra del artista según ande el mercado.

Conmigo no le valdrán argumentos de bandos, ni cagadas de solsticios, que yo soy Cristiano, de montar el Belén en la Inmaculada, de colegio de monjas y salir a leer en misa, de los que saca la cara por la Iglesia a pesar de estas mamarrachadas Galileicidas contra el progreso, le penicilina, el fuego y casi la rueda si me apuras; que antes que columnista fui monaguillo. Creo en el que nació en Judea por obra y Gracia del método poco tradicional del espíritu Santo, pero no creo en usted, porque su obra no tiene ni gracia, ni espíritu, ni usted va a ser santo en la vida, creo en los doctores, en los de cabecera, en los especialistas, en los de MIR, diga 33 y bata blanca, no en los de la Iglesia, creo en el Hijo de Dios que en Mateos 9:12 le dijo a los fariseos como usted que “Los sanos no tienen necesidad de médico, si no los enfermos”, creo en esos ángeles que nunca jurarían por Hipócrates en vano, creo en el hijo del carpintero que hoy cargaría con tu cruz y miraría a los ojos a esa mujer que una vez más se siente culpable por tu culpa, por tu culpa, por tu gran culpa y le diría, obrando ciencia mediante el milagro, eso de: “Madre ahí tienes a tu hijo, hijo ahí tienes a tu madre”.

 

Fdo: Un cristiano y cristero que no entiende cada vez que la Iglesia decide quedarse atrás. Eppur si muove. Padres in vitro, perdonadlos que no saben lo que hacen.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?