Viernes, 27 de Enero de 2023

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LUIS ARROYO ZAPATERO

El Papa Francisco y la Misericordia

El Rector Honorífico de la Universidad de Castilla La Mancha, Luis Arroyo reflexiona sobre el concepto de Misericordia hacia los seres humanos más necesitados, hacia los que, llama la atención, hay que acompañar no solo siendo compasivos, sino solidarios.

El Papa Francisco se ha convertido en un líder universal, de los que tanto decimos que nos faltan. Y es que no solo se dirige a sus fieles, sino que lo hace también a todos los hombres y mujeres “de buena voluntad”, es decir, a los poco o nada píos.

 El Papa Francisco se dirige a los suyos y a todos, sobre asuntos divinos y sobre asuntos humanos. Comenzó su Pontificado con una larga exhortación apostólica que abordaba numerosas cuestiones. Entre otras puso en solfa un sistema económico que programa el desempleo masivo, que genera desigualdad y que se desinteresa de las personas. En su primera encíclica,"Laudario Si" ha reclamado una nueva conciencia y compromiso de todos con el medio ambiente, gravemente afectado por la acción depredadora de los seres humanos y que pone en peligro las bases materiales de las futuras generaciones, un asunto sobre el que tendremos ocasión de volver y sobre que ha hablado largo y tendido en el Congreso de los Estados Unidos de América y en Asamblea General de Naciones Unidas.

 Tras ello proclamó el Año Santo de la Misericordia sobre lo cual les quiero llamar ahora la atención, más allá del significado especialísimo que tiene la convocatoria extraordinaria de un Jubileo, que tradicionalmente se celebra cada 50 años, cuando no habían pasado ni 15 del último. La conmemoración tiene un profundo sentido religioso pero quiero advertirles de la relevancia que tiene también para la construcción intelectual y moral de una ética mundial, de una gobernanza internacional de la solidaridad, de la responsabilidad con los que en el llamado tercer mundo nunca han tenido nada y con los que en el primer mundo vemos que son abandonados a su suerte, expulsados del trabajo y de una vida personal con dignidad.

Es probable que exista una misericordia divina, pero el Papa se refiere también a la misericordia con los seres humanos, al abrir el corazón a los que se encuentran en la necesidad, en el sufrimiento, y a los que además de con la compasión hay que acompañar con la solidaridad. Misericordia es solidaridad.

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