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Martes, 28 de Enero de 2020

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La Córdoba de Inma Cuesta

La actriz, que estudió Arte Dramático en Córdoba, repasa en una entrevista en Córdoba Hoy por Hoy anécdotas y reflexiones sobre la ciudad a la que llegó con 18 años y con la clara vocación de ser actriz.

Inma Cuesta protagoniza la película La Novia y está nominada al Goya a la mejor interpretación femenina protagonista. /

La actriz Inma Cuesta estudió en Córdoba. Nacida en Valencia pero criada en la jiennense localidad de Arquillos, llegó a la sede de la Escuela Superior de Arte Dramático Salcedo Hierro en la calle Blanco Belmonte, con dieciocho años y con la clara vocación de convertirse en actriz. A tan solo unas horas de la celebración de la gala de entrega de los Premios Goya en los que está nominada como mejor interpretación femenina protagonista por la película La Novia, reconoce que fue en este “edificio tan especial”, en una “escuela mágica” donde “se empezaron a forjar todos mis sueños”.

Tras dos nominaciones en la misma categoría (3 bodas de más, 2013 y La Voz Dormida 2011), asegura que está “bastante nerviosa” ante la cita de mañana, y aunque todas las quinielas la señalan como favorita prefiere mantenerse al margen y no da nada por hecho: “este año la competición es dura y puede haber muchas sorpresas porque hay muy buenos trabajos”, afirma.

Con Córdoba mantiene un vínculobastante especial” y “mucho cariño” porque fue en esta ciudad donde empezó a tener claro “todo lo que quería hacer”. Entre clase y clase, en un edificio que entonces empezaba a ser reformado, “desde cuyas clases se veía la Mezquita” y donde los estudios de arte dramático conviven con los de danza, aprovechaba para irse a “leer al Patio de los Naranjos”.

Encarnar a la novia de Bodas de Sangre “es el reto profesional más grande al que me he enfrentado”, asegura, y “marcará un antes y un después en Inma como actriz y como persona”. Y es que la historia que escribiera García Lorca, inspirada en los sucesos acontecidos en el almeriense Cortijo del Fraile, está tan fijados en el imaginario colectivo, especialmente entre los andaluces, que “interpretar este papel es como interpretar una Julieta”.

Los años de estudiante en Córdoba están llenos de anécdotas. Inma Cuesta sonríe cuando desempolvamos algunas de ellas, como cuando imitó a Massiel en una actuación en la Diputación de Córdoba o cuando cantaba con su guitarra “en muchos sitios”; “y tantas barbaridades que habremos hecho cuando uno está probando y jugando”. La actriz quería estar cerca del cine, desde el principio, y ya en 2002 participó en la película Carmen, de Vicente Aranda, protagonizada por Paz Vega y Leonardo Sbaraglia. Rodada en Córdoba, Inma Cuesta fue figurante en la recreada Fábrica de Tabaco que localizaron en las Caballerizas Reales, donde se convirtió en una de las cigarreras. También aparecía en una secuencia grabada en el río, donde “algunas compañeras se llegaron a bañar, pero yo no”, interpretando a las lavanderas.

Su papel de María en el musical “Hoy no me puedo levantar”, en 2005, le permitió “la primera oportunidad para poner en pie lo que había aprendido en la escuela”. Fue entonces cuando perdió la “vergüenza” a decir que era actriz, “ya no me daba pudor decirlo, porque me ganaba la vida de ello”.

También en Córdoba fue donde conoció a Pepita Patiño, la mujer que inspiró el papel de María León en La Voz Dormida. Pepita Patiño vivía ya en la residencia de ancianos en la que moriría en agosto del 2015. Para Inma Cuesta “fue un encuentro inolvidable, fue un honor conocerla” a pesar de que la propia Patiño les reconoció que no iba a ver la película por el dolor que le produciría rememorar su dura historia personal que recogiera Dulce Chacón en su novela.

Para la actriz, independientemente del resultado de la gala del sábado, “ya ha ido muy bien, con doce nominaciones” para La Novia.

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