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Martes, 28 de Enero de 2020

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‘Mar Egeo, la vergüenza de Europa’

Firma Carmen González, 'Mar Egeo, la vergüenza de Europa'

Solamente mirándoles su carita se te parte el corazón. Son niños y niñas indefensos, cuyos rostros reflejan el cansancio o el frio, pues muchos de ellos están empapados en agua, pero también el miedo. No entienden lo que está pasando a pesar de que llevan meses afrontando una manera de vivir que no es vida. Atrás han dejado, junto a sus padres, abuelos, tíos..., la guerra, y por ella sus casas, su ciudad destruida, su país.

Todos son ahora refugiados. Unos vienen de Siria, otros de Afganistán y todos huyen de una muerte casi segura, pero antes de llegar a su destino soñado caen en manos de las mafias que por más de mil euros los 'animan' a montar en frágiles embarcaciones con motores de juguete que incluso deben tripular y con chalecos rotos que no sirven para nada. Así se juegan su vida a cara o cruz. Los padres y madres han visto que en Turquía o Líbano las condiciones en los campamentos no son buenas para sus hijos y es por eso que deciden arriesgar y cruzar la poca distancia que hay hasta llegar a Grecia, hasta la isla de Lesbos. Más de 3.500 personas dejaron su vida en 2015 en el intento, más de 1.000 niños, según ACNUR.

Si no lo han visto les recomiendo un estupendo reportaje emitido el pasado jueves por la noche en La Sexta. Se titula 'To Kyma, rescate en el mar Egeo´. En el se muestra el magnífico trabajo que vienen realizando desde el pasado mes de septiembre en Lesbos un grupo de voluntarios españoles. Pertenecen a la asociación Proactiva Open Arms y son socorristas que un buen día decidieron trasladarse a esa isla griega para salvar vidas, ante la indiferencia de las entidades públicas.

Gracias a donativos ahora cuentan con tres embarcaciones y varias motos náuticas pero desde un principio han hecho lo imposible por arrebatar muchas veces del agua a personas que no hubieran tenido salvación. Desde que están en Grecia han rescatado a 18.000 refugiados y han participado en el traslado de 150.000 personas de mar a tierra. No son los únicos españoles que un buen día decidieron movilizarse ante el cementerio en que se ha convertido el mar Egeo. A la mente se me viene el caso de los bomberos andaluces, perteneciente a la ONG Proem Aide, a la que pertenecían los tres efectivos sevillanos que fueron detenidos en Lesbos.

Volviendo al reportaje, se ven imágenes impactantes de los refugiados y de cómo actúan los socorristas de Proactiva. En sus declaraciones llegan a afirmar que a veces, dada la imposibilidad de salvar a todos, tienen que hacer una especie de “triaje”, es decir decidir a quien salvar y a quien no. Es duro para unas personas que, también a veces, tienen que evaluar el acercarse con sus motos náuticas más o menos a un grupo de refugiados para evitar que la desesperación de estos no les lleve a ellos también a la muerte.

Duro es ver a decenas de niños en el agua y sin poder hacer nada por muchos de ellos. Los voluntarios hablan de la peor intervención de su vida. Un barco de madera con 300 personas a bordo se hunde a tres millas de la costa. Los socorristas terminan exhaustos. Hablan de decenas de muertos y desaparecidos, muchos de ellos bebés. "He visto cosas que pensaba que no vería en Europa. Estamos porque la ciudadanía quiere que estemos, hasta que el pueblo quiera seguir salvando al pueblo", decía uno de los socorristas españoles..

Y mientras ¿qué hacen los gobiernos europeos?. En septiembre una imagen en la televisión impactaba en la sociedad. Un pequeño kurdo muerto en la playa, Aylan. Europa dijo que abría las puertas, pero hemos visto que la solidaridad del viejo continente no es real, se siente invadida. Incluso vemos cómo hay quien se alegra de que se queme un albergue para refugiados. España, un país de emigrantes, lleva años viviendo o “soportando a veces” a un importante número de inmigrantes que han llegado y siguen llegando desde el orto lado del Estrecho. Ayer mismo, sin ir más lejos.

La tragedía de quien busca una vida mejor no nos es lejana, aunque no es lo mismo. En este caso, se trata de buscar una salida a la pobreza; en el caso de los refugiados se trata de alcanzar una vida en paz y lejos de las guerras. España se comprometió a acoger 2.739 refugiados frente a los 3.800 que que quería la Unión Europea. Pero la realidad es que solo hemos acogido a 18.

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