Una mala noche en la oficina
El conjunto armero lo intenta todo, pero no le sale nada ante un Las Palmas que tuvo más ocasiones. El árbitro volvió a ser decisivo al no pitar otro penalti claro a favor de los eibarreses

El delantero del Eibar Sergi Enrich cae ante Javier Garrido / Juan Herrero (EFE)

Eibar
La mejor noticia de la derrota en Ipurua contra Las Palmas es que el Eibar ya no volverá a jugar este año contra Las Palmas. Porque el equipo grancanario se ha convertido en la bestia negra del conjunto armero en este 2016. Le eliminó de la Copa del Rey ganandole los dos partidos y le ha ganado el partido que parecía clave para olvidarse de pensar en la permanencia en Primera, un partido de liga marcado por la lluvia y el terreno encharcado de Ipurua, pero en el que los armeros no estuvieron todo lo bien que demandaba el partido. Fue como el típico mal día en la oficina, ese día en el que todo lo intentas, pero nada te sale. Porque al Eibar no se le puede negar trabajo e insistencia, pero lo hicieron al revés.
Sirvan estas palabras de Mendilibar, el técnico armero, tras el encuentro para que se entienda mejor lo que le pasó al Eibar. "Lo hemos dado todo, pero confundidos. Hemos corrido más de lo que teníamos que correr y a destiempo". Razón no le falta. Porque precisamente esa equivocación les ha llevado a llegar tarde a todas las disputas y a dar demasiadas facilidades en la transición a Las Palmas, algo que los canarios aprovecharon para tener hasta tres ocasiones muy claras antes del descanso, fantasticamente desbaratadas por un inmenso Asier Riesgo, que atraviesa por un momento muy dulce de juego. Pero tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Y eso ocurrió justo antes de que el colegiado pitará el final de la primera parte. En ese momento de desconcierto armero, con Las Palmas volcado, un corner mal defendido permitía a Bigas rematar al fondo de la red, no sin antes un poco de suerte porqie la pelota toca en un defensa y despista a Riesgo.
Tras el descanso, la incesante lluvía que cayó toda la noche en Eibar hizo mella sobre el terreno de juego, que comenzó a estar pesado y encharcado, por lo que el balón ya no corría tanto por el césped y dificultaba el juego de ambos equipos. El Eibar comenzó a llevar el peso del partido, encerró en su área a Las Palmas, pero sin llegar a crear ocasiones claras de gol. Los armeros se fajaron, pelearon, corrieron, tiraron centros, buscaron la portería de Javi Varas... pero o bien tomaban la decisión equivocada en el último momento, o bien un Las Palmas bien plantado frustraba la opción de gol eibarrés.
En ese contexto, tampoco se puede pasar por alto un nuevo robo arbitral sufrido por el Eibar. El segundo en las dos últimas jornadas. Un nuevo penalti que el árbitro no quiso ver, un penalti claro que vio todo Ipurua, menos Perez Montero y su auxiliar. Realmente hubo tres acciones polémicas, pero los penaltis sufridos por Borja Bastón dejan lugar a alguna duda, aunque el madrileño no paró de dialogar con el línea sobre la jugada pidiendo explicaciones y señalando el talón, donde parecía haber habido contacto. Pero el penalti sufrido por Sergi Enrich fue muy claro, porque le rebañó la pelota por detrás a Javi Garrido, y el irundarra que no vio al delantero menorquín, le arrolló de forma involuntaria. Penanti claro que hubiera sido decisivo. Igual que en Balaídos. Era lo que redondeaba una mala noche en la oficina. La salvación virtual tendrá que esperar.
- FICHA TÉCNICA:

Roberto Ramajo
Entro en el grupo en 2002 como redactor de prácticas. En 2005 se incorporó a la redacción en Gipuzkoa...




