La sobreprotección y el juego
Córdoba
Matando la curiosidad matamos al gato. Somos seres curiosos por naturaleza y nos convertimos en inertes por aprendizaje y supervivencia, en esta sociedad que nos construye como gente mediocre, para no sacar los pies del plato porque luego llega la guillotina y, uf, muerte o susto.
¿Quién no ha crecido con frases que continuamente te indicaban el buen camino a seguir? Un camino lleno de certidumbres, de formas y modos para repetir hasta la eternidad, bajo peligro de muerte o aislamiento en caso contrario. No toques eso, no hagas eso otro.
Y lo cierto es que somos entes nacidos para captar información durante toda nuestra vida.
Y el sistema educativo nos atiborra de contenidos y de certezas olvidándose que somos estructuras orgánicas que nos alimentamos de la experiencia. Y que atar nuestros cuerpos a sillas durante 6 horas al día es una monstruosidad que raya la tortura física.
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DescargarPara saber que el fuego quema hay que experimentar el calor que desprende la llama, para saber que es un pinchazo debemos en alguna ocasión experimentar el dolor.
Y sin embargo nos obsesionamos por meter en cajas llenas de plástico de burbujas y unicornios de colores a nuestros retoños. Cierto es que si vemos que se encuentran en peligro de un accidente grave algo tenemos que hacer. Pero la sobreprotección y la falta de un sistema educativo basado en la experiencia física y la curiosidad innata, hace que estemos jodiendo la “capacidad de juego” que es el mecanismo natural de aprendizaje.




