Miquel Vidal enseña los dientes
Vuelve a comprobarse que el trono no se adapta a todos los seres y traseros humanos, pero todos los seres y traseros humanos se adaptan al trono. Pregunten si no por un tal Urdangarin

Palma de Mallorca
Miquel Vidal es presidente del PP balear. Este dato es desconocido para la mayoría de votantes del PP balear, así que no se despierten del todo.
Esta semana, el pacífico mallorquín ha decidido presentarse a la población. Dando voces. Miquel Vidal ha aprovechado las moderadas palabras de Alberto Jarabo. El líder de Podemos acusó al PP balear de "haber robado", un dato verificado en sentencias firmes como el 'caso Scala' o la condena aceptada por el gerente del partido por delito electoral.
Sin embargo, Vidal alargó la mandíbula más allá de los recomendable para evitar una dislocación, enseñó los dientes y vociferó "al ladrón" a Jarabo.
Aquí nos separaremos de los ilustres analistas. Vidal no buscaba insultar a la oposición. Su exabrupto, que encaja perfectamente en un debate parlamentario, iba dirigido contra el PP. Como tantos otros cargos intermedios o accidentales, Vidal está avergonzado de su propio partido.
Segundo y más importante, el provisional Vidal lanzaba a gritos su campaña electoral para continuar al frente de los populares. Desde fuera, la presidencia del PP balear parece un cargo lejano e inhóspito. Pero, como tantos otros antes que él, Vidal le ha cogido gusto al mando. Los aspirantes conservadores han de preocuparse más que el Govern, ante el inesperado arrebato de testosterona de un sustituto al que daban por amortizado.
Vuelve a comprobarse que el trono no se adapta a todos los seres y traseros humanos, pero todos los seres y traseros humanos se adaptan al trono. Pregunten si no por un tal Urdangarin.




