Reacción a lo grande
La Real Sociedad rompe con su mala racha y sus peores sensaciones con un gran triunfo en el Sánchez Pizjuan. Pocos apostaban porque reaccionara en Sevilla, pero supo competir y sufrir como nunca

Los jugadores de la Real festejan el primer gol de Markel Bergara / Jose Manuel Vidal (EFE)

Reacción a lo grande de la Real Sociedad en el Sánchez Pizjuán. Cuando peor lo estaba pasando el equipo donostiarra, cuando más dudas había en el entorno realista por este equipo, este proyecto, estos jugadores y hasta este cuerpo técnico, reaccionaron por todo lo alto y lograron una victoria enorme, de mucho prestigio, en un estadio que en los últimos se le ha dado rematadamente mal a los donostiarra. Un triunfo basado en la solidaridad, el juego en equipo, y sobre todo en ser competitivos y saber sufrir hasta el último minuto para lograr tres puntos vitales para sellar sin agobios finales la permanencia.
La victoria tiene más mérito todavía si se tiene en cuenta que la Real asaltó el fortín del Sánchez Pizjuán, donde el Sevilla llevaba diecisiete triunfos seguidos, y donde no perdía desde el 3 de noviembre ante el Manchester City en la Liga de Campeones. La Real, que da un gran paso hacia la permanencia y rompió una racha de cinco partidos sin ganar, cimentó su victoria en el primer tiempo, en el que primero marcó muy pronto Bergara, luego expulsado mediada la segunda parte, y cerca del descanso amplió su ventaja con un gol en propia meta de Krychowiak, lo que fue una pesada losa para el Sevilla, que no pudo empatar pese a acabar acorralando al rival.
El Sevilla no supo reaccionar al varapalo inicial de Markel Bergara, un auténtico mazazo en frío, y fue el cuadro donostiarra el que controló el juego y puso el ritmo que le convenía ante un apático y desacertado equipo andaluz, que nunca encontró el rumbo ni tuvo fe, ni claridad, para imponerse. Buena primera parte donostiarra, que a once minutos del descanso, puso tierra de por medio en el marcador, un centro en el que Sergio Rico y Krychowiak no se entendieron y, en una mala salida del portero, el polaco cabeceó hacia atrás y coló el balón en su portería.
En la segunda parte, el equipo de Emery, que dio entrada a Iborra por el uruguayo Cristóforo, salió con más brío, y la Real comenzó a sufrir. Pero también a trabajar la victoria. Sabía que la reacción sevillista tenía que llegar. Gameiro no falló el penalti cometido por Markel Bergara sobre Krychowiak, y redujo diferencias. Y todo se puso más cuesta arriba cuando en el minuto 68 el árbitro expulsó a Markel Bergara. Y ahí surgió una Real entera, solidaria, que supo pelear por cada balón, y achicar cada pelota. Y también la figura de Rulli, que olvió por fin a ser vital y salvó a los realistas del empate con paradas de mucho mérito. Es un triunfo importante, y que también cabrea más, porque si la Real es capaz de ganar en Sevilla, no se entiende qué ha pasado en este tiempo para echar por tierra la pelea por objetivos más ambiciosos en este tiempo de racha nefasta.

Roberto Ramajo
Entro en el grupo en 2002 como redactor de prácticas. En 2005 se incorporó a la redacción en Gipuzkoa...




