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Miércoles, 16 de Octubre de 2019

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Esquinas de calles vitorianas desaparecidas

En nuestra sección de fotos antiguas nos fijamos en algunas casas típicas de Vitoria ya desaparecidas y que fueron sustituidas por edificios modernos

DERRIBO DE LA ESQUINA FUEROS-INDEPENDENCIA DE VITORIA. ARCHIVO MUNICIPAL. FOTO SANTIAGO ARINA /

El crecimiento de Vitoria en los años 60-70, en los que se construyeron infinidad de viviendas, se llevó por delante muchas casas antiguas con solera, plantando en su lugar modernas edificaciones al amparo del boom inmobiliario de la época. Varias esquinas clásicas desaparecieron.

Hemos encontrado también algún precedente anterior a esas fechas, en el sentido de emplazar en ciertos lugares un edificio que no iba para nada con el entorno.

EL GARAJE 'LA UNIÓN'

Este es el caso de uno de los chaflanes que forman las calles Fueros y San Prudencio, en el que en 1934 se construyó un edificio con estructura de hormigón con aspecto de pabellón industrial, promocionado por Pablo Revenga. Fue destinado a la venta y reparación de varias marcas de automóviles; se denominó ‘Garaje La Unión’. De acuerdo con lo que indica María Jesús Bilbao en su estudio sobre edificios para el automóvil, el proyecto y dirección de la obra fue realizado por el arquitecto vitoriano Miguel Mieg Alonso, quien diseño unas rampas interiores para el acceso de los vehículos a las diversas plantas.

Según la publicidad de la época este garaje era agente exclusivo de las marcas de automóviles más importantes de entonces, cuyos nombres figuraban rotulados en la planta baja del inmueble: Chrysler, Austin, Plymont, Dodge y De Soto.

En facturas de la época, que conserva la Fundación Sancho El Sabio, hemos encontrado los precios de algunos servicios que prestaba este garaje en los años 30. El lavado del coche costaba entre 2 y 3 pesetas, desmontar una rueda y poner un parche rápido 1,75 pesetas, una bocina americana electromagnética 90 pesetas y una botella de ácido para la batería 2,25 pesetas.

LOS PRIMEROS GRANDES ALMACENES DE VITORIA

A finales de los años 70 del pasado siglo el edificio fue sustituido por otro con más plantas, dedicado a uno de los primeros grandes almacenes de la ciudad, Jaun, que fueron dirigidos durante algún tiempo por el comerciante Miguel Ángel Echevarria, conocido por su faceta de concejal durante varios años en el Ayuntamiento de Vitoria. El negocio no llegó a cuajar completamente y no tuvo el esperado éxito. Hoy día este edificio se denomina Ertza (la esquina) y está ocupado por oficinas y una entidad bancaria.

Otra esquina que sufrió una importante transformación, fue una de las que forman las calles Fueros e Independencia.

La Caja Provincial de Ahorros de Álava tenía sus oficinas centrales en la esquina de la calle Postas con la cuesta del Banco de España desde el año 1932 y deseaba contar con un edifico singular y más amplio, para lo cual adquirió unos edificios de viviendas característicos de Vitoria con balcones y miradores, uno de los cuales -según el cronista local Venancio del Val-pertenecía a la familia Zulueta. La nueva sede de la Caja inició sus obras en 1959 de acuerdo con el proyecto redactado por dos arquitectos ovetenses, Julio Galán y Fernando Cabanillas, y fue construido por la empresa alavesa Ugara, uno de cuyos mandatarios era Ramón Azpiazu. El nuevo edificio de la Caja fue inaugurado el 22 de noviembre de 1963, con asistencia de un porrón de autoridades, entre las que se encontraba hasta el Capitán General de la VI Región Militar.

EL CALLEJÓN DE CACHÁN

Posteriormente en los años 70 desaparecería un típico rincón lindante con el edificio de la Caja, el Callejón de Cachán, una calle estrecha en forma de saco, que tenía su entrada por la calle Independencia y que daba acceso a algunos edificios y viviendas.

Una fotografía del Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz, obtenida por Santiago Arina en 1958, nos muestra el aspecto de esta vía urbana con aire de aldea, en la que hay aparcada un moto “Vespa”.

Entre los numerosos planos de la ciudad que plasman la forma y trazado de este callejón, presentamos aquí dos de ellos. En el editado por A. Martín en Barcelona el año 1915, aparece rotulado el nombre de la calle y la forma de la vía sin entrar en más pormenores. Otro publicado por el Depósito de Guerra del Ejército en 1886, hecho con más minuciosidad, muestra con detalle las edificaciones existentes entonces en esta calleja.

Los arquitectos Miguel Apraiz Barreiro y Ricardo Miguel Apraiz Buesa, presentaron en 1975 un proyecto para la demolición de las casas 1 y 2 de este callejón, derribo que se llevaría a efecto, para posteriormente construir en el lugar un nuevo edificio lindante con la sede de la actual Caja Vital Kutxa/Kutxabank.

Venancio del Val señala que el nombre de este callejón viene dado por “el apodo de un viejo hortelano, sucio y desaseado que habitaba en el lugar”, sin especificar en qué época. Este nombre –Cachán- lo tiene uno de los cabezudos que el Ayuntamiento exhibe en las fiestas vitorianas para disfrute de la chavalería.

En el lenguaje popular gasteiztarra existen unas frases que siguen empleando muchas personas y que dicen más o menos así: “me mandaron hasta casa Cachán”, o “ aquello está en casa Cachán””. Se emplea en el sentido de expresar la lejanía de algún lugar. Es posible que estos dichos hagan referencia al domicilio en el callejón del citado personaje, que en su momento se consideraba que estaba alejado del cogollo de la ciudad.

LINACERO

A mediados de los años 70 otra de las esquinas de Fueros-Independencia sufrió una sustancial modificación al desaparecer el edificio que allí existía y cuyas fachadas en los pisos altos se distinguían por estar compuestas en su totalidad por un mirador continuado. En la planta baja del inmueble se encontraba la librería Linacero, una de las más importantes de la ciudad entonces. Según Venancio del Val el negocio “lo estableció su titular, don Jerónimo Linacero, a fines del siglo XIX” y tuvo dos emplazamientos anteriores al de la esquina citada: primero en un piso de la calle Cuchillería y después en el número 7 de la calle Independencia.

Reproducimos aquí uno de los anuncios de ese negocio, insertado en el periódico Heraldo Alavés en 1915, cuando la librería estaba situada en la calle Independencia. En él, entre otras cosas, se resalta el gran surtido de obras literarias, científicas y religiosas de que se disponía , “pudiéndose adquirirlas en pago de plazos de 5 pesetas en los precios elevados”.

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