Se enfrentó a la lógica
El Eibar pierde en El Molinón en un partido donde se impuso la imperiosa necesidad del Sporting, pero en el que los armeros hicieron méritos como para haber, incluso, ganado

Luna disputa un balón con el sportinguista Carlos Castro / Alberto Morante (EFE)

Gijón
Ocurrió lo lógico. Que ganara el Sporting de Gijón. Porque se jugaba literalmente la vida. Y porque el Eibar llega libre de tensiones y agobios, con la salvación matemática ya conseguida. Pero el equipo armero se enfrentó a la lógica cara cara, completando un buen partido, teniendo las mejores ocasiones, y no mereciendo para nada ese 2-0 que lograron los asturianos en sus dos únicos acercamientos sobre la portería de Riesgo.
Los eibarrereses tuvieron el control del balón y lo movieron con relativa comodidad porque el centro del campo rojiblanco estuvo perdido y las primeras llegadas fueron visitantes, aunque sin demasiado peligro. Ramis, en el minuto 8, realizó el primer disparo a puerta en el lanzamiento de una falta que se fue ligeramente alta. Y la réplica llegó cinco minutos después en una combinación entre Meré, Halilovic y Carmona, que centró mal.
De nuevo Halilovic y Carmona intentaron otra contra, pero, al igual que la primera, se perdió en un centro que en esta ocasión resolvió la defensa sin problemas, mientras que Jota Peleteiro disparó flojo y centrado un balón desde fuera del área que la defensa no acertó a despejar con contundencia. El Eibar cada vez tenía más el balón en su poder, mientras que el Sporting confiaba en una contra para sorprender al rival, como la que intentó Jony, a cuyo centro no llega Sanabria por centímetros.
En medio del dominio visitante la defensa sportinguista cometió un error y dejó prácticamente solo a Jota Peleteiro, que se plantó ante Cuéllar. El portero local sacó su disparo a córner en la ocasión más clara hasta ese momento. Cuando el dominio del Eibar era mayor, llegó el primer gol local, en otro centro de Jony que los centrales dejaron pasar. Apareció Carmona para rematar con potencia de cabeza al fondo de la red y desatar la locura en las gradas, que hasta ese momento lo estaban pasando muy mal.
El gol y el descanso tranquilizó bastante a los sportinguistas, que en la segunda parte salieron mucho más reconocibles con una mayor presión y también haciéndose con el control del balón, que pasó a estar más tiempo en el mediocampo visitante.
Con todo, cada vez que el Eibar cruzaba la línea central los nervios se apoderaban de la grada porque su equipo seguía sin mostrar la intensidad de otros encuentros. Llegaron en ese momento los primeros cambios. Mendilibar dio entrada a Borja Bastón por Hajrovic, y Abelardo a Carlos Castro y Álex Menéndez por Halilovic y Carmona, respectivamente, y el Sporting se alió con la suerte en un disparo de Sergi Enrich al que respondió Cuéllar con una gran parada y el balón pegó en un palo y se paseó por encima de la línea de gol de un poste al otro sin que nadie la tocara.
El árbitro anuló un gol a Inui en el minuto 87 por fuera de juego previa a su disparo, lo que fue una llamada de atención a los locales de que el partido no se había acabado y que había que seguir luchando. Pero el marcador no se movió y al final El Molinón celebró una victoria que, visto el juego desplegado, fue un premio para el equipo más necesitado de puntos, el Sporting, que se jugará la temporada la próxima jornada en Getafe.
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