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Domingo, 15 de Diciembre de 2019

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“Pena de muerte para el que osara tocar la Mezquita"

Un bando del 4 de mayo de 1523, prohibía a los albañiles "bajo pena de muerte" intervenir en las obras para 'deshacer' la Mezquita. Un freno del Corregidor Luis de la Cerda a las intenciones del Cabildo Catedral

Bando del Concejo y del Corregidor Luis de la Cerda sobre la Mezquita. Documento del Archivo Municipal de Córdoba /

El encendido debate sobre la Mezquita y su titularidad pública es sólo uno más de los episodios que la ciudad ha vivido a lo largo del tiempo, en el que se ha hecho patente el enfrentamiento entre el Cabildo, la sociedad y las instituciones por la conservación de los valores del monumento.

La conservación de la celosía, el informe del ICOMOS, no son más que la versión actualizada de las afrentas que la Mezquita ha vivido a lo largo de su historia.

El Archivo Municipal de Córdoba conserva un documento fechado un día como hoy, un 4 de mayo de 1523.

Un bando firmado por el entonces Corregidor, Luis de la Cerda, y por el Concejo (el equivalente al ayuntamiento de la época) en el que se ordena que ningún cantero, albañil, carpintero o peón, se atreva a tocar la obra de la Mezquita, “bajo pena de muerte y de pérdida de todos sus bienes”.

El Corregidor argumentaba en el bando que la medida respondía a que “la obra que se deshacía era de calidad y no se podría volver a hacer en la bondad y la perfección que está hecha”. Pero el planteamiento era mucho más profundo. De la Cerda pretendía con aquel bando impedir que la Iglesia viera satisfechas sus intenciones de construir una catedral cristiana en el interior de la Mezquita, una intervención que el Cabildo Catedralicio había iniciado ya por su cuenta y riesgo.

Finalmente el emperador Carlos V, le terminó dando la autorización al Cabildo para que procediera en las obras de ampliación del templo cristiano dentro de la Mezquita, aunque más tarde se arrepintiera viendo el resultado de la obra y expresara "habéis destruido lo que era único en el mundo, y habéis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes".

El documento original y su trascripción están depositados en el Archivo Municipal de Córdoba y pueden consultarse tanto de forma presencial como a través de internet.

LA TRANSCRIPCIÓN DEL TEXTO ORIGINAL

Mandamiento del Concejo, prohibiendo bajo pena de muerte a los albañiles, canteros, carpinteros y peones que fuesen a trabajar a la obra de la Mezquita Catedral que se estaba deshaciendo para hacer el crucero, hasta que S.M. dispusiera que es lo que habia de ejecutarse.


Nos, el Concejo y Corregidor de la muy noble y muy leal Ciudad de Córdoba, hacemos saber a vos, los Alcaldes y Alguaciles y Justicias de esta ciudad y a los albañiles, canteros, carpinteros y otras personas a quien lo de Yuso toca y atañe en cualquier manera, como siendo informados de la respuesta del Deán y Cabildo de esta ciudad de la Iglesia de ella dieron a cierto requerimiento que por parte de esta ciudad le fue hecho sobre el cesar del deshacer de la obra de la dicha Iglesia y cómo no sobreseen hasta que Su Majestad mande lo que más sea su servicio.

Por tanto mandamos que ningún albañil ni cantero, ni carpintero ni peón, ni otra persona alguna no sean osados de tocar en la dicha obra, ni deshacer ni labrar cosa alguna de ella, hasta tanto que por su Merced sea mandado lo que más sea a su servicio, so pena de muerte y de perdimiento de todos sus bienes para la Cámara y Fisco de Su Majestad.

Esto porque la obra que se deshace es de calidad que no se podría volver a hacer en la bondad y perfección que está hecha. Os mandamos que se pregone públicamente porque venga a noticia de todos. Fecho en cuatro días de mayo de 1523.

Firmas: Luís de la Cerda, Juan Díaz de Cabrera, Pedro Muñoz Godoy. Rodrigo de Molina, escribano público y lugar teniente de Gonzalo de Hoces, escribano del Concejo.



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